Hoy no me siento con ánimos para escribir. Disculpen
Les dejo algo que escribí en el colectivo hace unas semanas. No tiene final, mi idea era alargarlo pero no he decidido aún cuál va a ser la trama y el final. Si les resulta interesante el principio comentenme si quieren que lo siga.
Perdón por poner cosas incompletas.
La niebla inundaba toda la ciudad. El aroma a tierra mojada era agradable. Fabián se quedó varios minutos mirando al río. No pensaba en lo que estaba por hacer, no. Por su cabeza sólo pasaba la canción Give me one reason de Tracy Chapman. Era una de sus canciones favoritas, la había oído la noche anterior antes de dormir. Desde el puente no se podía ver nada, ni siquiera la ciudad. Él se sentía aún más aislado. Era mejor. Le hubiera gustado haber ido más veces a ese puente a lo largo de su vida. Aislarse de todo y de todos. Fabián tomó de su mochila la soga. Era de las que pinchaban un poco, esas que son bien duras. Hubiera preferido usar otra, pero no pensaba perder más tiempo.
Comenzó a amarrar la soga a una de las pequeñas columnas que sostenían el barandal del puente. Algunas gotas empezaban a caer mojando asi su campera verde. La humedad era irritante, otra de las cosas que más detestaba en su vida. Con dificultad subió a la baranda de hormigón y miró hacia el vacío que había bajo sus pies. Pensó en su primera novia, en donde estaría. Ella era hermosa, o al menos lo había sido. Pero no lo amó, y él lo comprendió. No era un tipo de hacerse mala sangre. Luego pensó en su última pareja. Ella sí que lo quiso, pero quería mucho a todos, no era algo que Fabián pudiera soportar.
Una corriente fría rodeó su cuello desnudo. Nunca había decidido si preferís el verano o el invierno, eso iba a quedar pendiente para siempre.
Ató el otro extremo a su cuello. Según había leído, se tarda sólo cuatro segundos. Uno de los modos más rápidos y efectivos. Hamacó su cuerpo de atrás hacia adelante, un poco tenso, pero confiado. Cerró los ojos, respiró hondo, el agua del aire le hizo doler la nariz. Un paso en falso, y cayó.
Su cuerpo se estremecía con el peso. Una lágrima descontrolada escapó.
Splash
-¿Estás loco? ¿Qué te pasa?
Fabián sin comprender nada logró enfocar la mirada. Un hombre de unos 30 años lo tenía tomado de las solapas de la campera y le gritaba con una mirada fija y de miedo. El hombre estaba temblando. Fabián se sentó y trató de unir los cabos. ¿Ya estaba muerto? No, aún podía sentir cosas. Entonces miró el puente, tocó el barro de la orilla donde ambos se encontraban. El tipo la había cagado, y muy mal.
Fabián se puso de pie, aún goteando agua del río por sus ropas. Sin mirar al hombre volteó decisivo para volver al puente. Éste lo tomó del brazo con rudeza.
-No estarás pensando en volver, me imagino
Fabián miró el puente, y volvió a mirar al hombre. Sonrió y soltó una pequeña risita algo desquiciada.
-No, no- negó con la cabeza- Tal vez no ahora
El hombre lo miraba con miedo, tenía una expresión de preocupación importante.
-Le voy a pedir amablemente que no se meta en mis cosas. Me está haciendo enojar bastante y no creo que tenga ganas de meterse conmigo.
-Pero esa no es la solución a nada, si tenes algún problema tal vez pueda ayudarte
-No tengo ningún problema, es una decisión que tomé y pienso cumplirla. Si me disculpa, me está haciendo perder el tiempo. Le agradecería que se vaya
El hombre no sabía exactamente cómo reaccionar. Pensó en llamar a la policía, pero el joven escaparía antes de que llegue.
-La vida puede ser dura a veces...
-No, pará. Todo bien, pero no me vengas con las palabras súper positivas de que la vida es lo más lindo que tenés, que cada día vale oro, que soy joven y todas esas boludeces. No necesito un viejo me rompa las pelotas. Y si, me cansé del respeto también
El otro sólo lo miró tratando de entender
-¿Por qué te metiste? Mi plan estaba saliendo perfecto- Fabián se agarró la cabeza- pero claro, un pelotudo tenía que venir a cargarla
-¿Encima de que te salvo me tratas así?
-Nadie te lo pidió.
-Las personas que hacen este tipo de cosas es porque no encuentran salida a sus problemas
-Bueno pero yo no tengo problemas
-y por qué hiciste eso?
-por qué tengo que explicarte si ni te conozco?
-porque casi muero por salvarte la vida
-te repito que yo no te lo pedí. No se lo pedí a nadie
Los gritos resonaban frente al silencio del lugar. Los ojos fijos entre ellos generaban un ambiente aún más tenso. Fabián sin pensarlo volteó para irse.
-No voy a dejar que te vayas así nada más
Lo siguió a sus espaldas, un poco agitado.