sábado, 24 de junio de 2017

Nicolas Pratto Episodio 21: La Nueva Frontera


A diferencia de otros años en los que esperaba con una pizca de ansiedad mi cumpleaños, este no fue así, es más, me hicieron acordar que estaba semana hace 21 años iba a nacer. Digamos que en estos momentos trato de no recordar y dejar el pasado en su lugar, pero che, no todos los años se cumple la mayoría de edad. 

Debo reconocer que si el Nico de 12 años me mirara se sentiría decepcionado pero tampoco horrorizado. A los 12 hacía la típica cuenta de terminar el secundario a los 17, ingresar al profesorado de Historia a los 18, egresar a los 22-23 y ser un profesor canchero, implementando nuevas técnicas de enseñanza. Todo eso se fue al tarro cuando repetí tres veces y cuando vi que en en este país que un profesor llegue a cobrar es más un sueño que una realidad. 

Entonces sin rumbo y decepcionado con el sistema hice lo que todo adolescente rebelde haría: IR A MANIFESTACIONES, UNIRSE A UN PARTIDO POLÍTICO Y PUBLICAR TODO EN REDES SOCIALES. Nah, mentira. Me encerré en mi cuarto a leer, escribir y mirar películas como si fuera la fortaleza de la soledad de Superman. Ahí encontré un escape al mundo real que no me gustaba. Tenía un trabajo de medio tiempo que no se me cruzaba con el colegio así me podía costear mis libros y discos. Tuve amigos, algunos ya ni me veo ni hablo, de esa época me quedaron tres: Candela, Victoria y Gabo. 

Y así siguieron los años bajo esa misma temática: de mi cuarto al colegio, de mi cuarto al laburo. Tuve parejas, en ese aspecto me he impresionado y no quiero que se tome a tono de orgulloso. Pero le diría al Nico de 12 años que salió con la chica del colegio que le gustaba, que salió con personas mucho más grande que él y que ha aprendido mucho y que no todo es romanticismo en las relaciones. La Nouvelle Vague duró un par de años nada más. 

Si comparara mi cumpleaños 20 a este, diría que hace un año estaba en la casa de una chica con la que estaba saliendo, comiendo chocolates y mirando películas que llevaba para ver. Anoche lo pasé solo en casa mirando Futurama, me compré el chocolate que siempre me compraba mi abuelo y me acosté escuchando Billie Holiday, cerrando los ojos e imaginando que estoy en un club de Jazz. Hay que aprender a estar solo, no?

Como sea. Tengo una familia maravillosa, tengo la suerte de tener a mis padres juntos, dos hermanas que siempre están y la buena costumbre de juntarnos a comer y pasarla bien. No en mi cumpleaños, porque no lo festejo. Pero no hace falta un pretexto del día para vernos, mi familia es "nos vemos cuando surge la ocasión y sino cada uno en sus responsabilidades u ocio". 

Así que no sé, 21 años y ya escribo melancólicamente. Ayyy Pratto, lo que te aguarda todavía.



Gracias Cande por tu saludo, te quiero mucho.


Perdón perdón perdón Nico

 Ayer fue el cumpleaños de uno de mis escritores favoritos, Nicolás Pratto. Nico Perdoname, y feliz cumpleaños pasado.
Espero la hayas pasado lindo(?

domingo, 18 de junio de 2017

Día del padre

Mi papá era un Leonardo da Vinci, en una escala más chica, pero para mí lo era. Mi viejo era de esas personas que sabían un poco de todo, era curioso, le gustaba investigar, le fascinaba todo lo que tenía que ver con la lógica.
 Papá fue arquitecto, aunque por lo que me va contado siempre había querido estudiar diseño industrial, pero no es una carrera muy conocida. Sabía bocha de matemática, de materiales, de procesos constructivos. Papá me ayudó en todo el secundario cuando tenía que rendir matemática. El decía que la matemática era genial porque todo tenía un por qué, nada era subjetivo, nada sale de la nada. Era algo totalmente lógico.
 También le gustaba la historia, se quedaba viendo documentales, leía sobre hechos históricos en la computadora. A veces escuchando a Dolina se mencionaba algún hecho histórico interesante, él después lo buscaba en Internet y por ahí te contaba lo interesante que era.
 Papá dibujaba increíble. Era de esos tipos que te dibujan un auto de alta gama con todas sus curvas y todo en 5 segundos. Era de esos que los ves dibujar y te agarra la envidia. Una vez pintó un cuadro con óleos que realmente es excelente. No es original, pero quiso recrear el cuadro "la balsa de la Medusa" de Théodore Gericault, la foto no es el cuadro que él pintó porque está guardado y no lo quise sacar, pero es para que se den una idea.
Como ven no es una escena fácil. Nunca lo quiso colgar porque decía que la temática era muy deprimente, pero por lo bien hecho que estaba merecía estar colgado.
 Papá me enseñó lo que es el punto de fuga, me enseñó algunas técnicas de dibujo, que sin ellas entrar a la facultad me hubiera costado mucho más.
 Papá tenía cabeza de ingeniero. Ante un problema trataba de resolverlo como sea, incluso con ideas locas. Siempre lo veías arreglando algo, o siempre lo veías con un destornillador en la mano.
 Le gustaban los juegos de lógica. Picto logic, crucigramas, todo lo que venía en las revistas.
Además de todo admiraba a Leonardo da Vinci- todos lo admiramos, creo-.
Papá sabía mucho de literatura. Obvio que le gustaba mucho el género policial, pero más que todo le gustaban los libros de aventuras en el mar. Naufragios, barcos, submarinos. Y no solo le gustaba leer, también escribía, y muy bien por cierto. Una vez empezamos una novela juntos, aunque como yo escribía medio mal lo redactaba el y yo le tiraba algunas ideas. Algún día lo voy a publicar en este blog. Pero bueno, de tal palo tal astilla. Si yo nunca terminé una novela de las mías, el mucho menos.

En fin. Papá era de esas personas que le preguntas sobre cualquier cosa y lo saben. De Geografía, historia, arte, literatura, política, matemática, todo. Yo quiero ser como mi viejo. Quiero que algún día mis hijos me pregunten algo y no tener que decirles que lo busquen en internet. Quiero que mis hijos me vean como un héroe, que te rescata de las dudas o te resuelve problemas. Porque mi papá era un héroe para mi, lo sigue siendo.