A diferencia de otros años en los que esperaba con una pizca de ansiedad mi cumpleaños, este no fue así, es más, me hicieron acordar que estaba semana hace 21 años iba a nacer. Digamos que en estos momentos trato de no recordar y dejar el pasado en su lugar, pero che, no todos los años se cumple la mayoría de edad.
Debo reconocer que si el Nico de 12 años me mirara se sentiría decepcionado pero tampoco horrorizado. A los 12 hacía la típica cuenta de terminar el secundario a los 17, ingresar al profesorado de Historia a los 18, egresar a los 22-23 y ser un profesor canchero, implementando nuevas técnicas de enseñanza. Todo eso se fue al tarro cuando repetí tres veces y cuando vi que en en este país que un profesor llegue a cobrar es más un sueño que una realidad.
Entonces sin rumbo y decepcionado con el sistema hice lo que todo adolescente rebelde haría: IR A MANIFESTACIONES, UNIRSE A UN PARTIDO POLÍTICO Y PUBLICAR TODO EN REDES SOCIALES. Nah, mentira. Me encerré en mi cuarto a leer, escribir y mirar películas como si fuera la fortaleza de la soledad de Superman. Ahí encontré un escape al mundo real que no me gustaba. Tenía un trabajo de medio tiempo que no se me cruzaba con el colegio así me podía costear mis libros y discos. Tuve amigos, algunos ya ni me veo ni hablo, de esa época me quedaron tres: Candela, Victoria y Gabo.
Y así siguieron los años bajo esa misma temática: de mi cuarto al colegio, de mi cuarto al laburo. Tuve parejas, en ese aspecto me he impresionado y no quiero que se tome a tono de orgulloso. Pero le diría al Nico de 12 años que salió con la chica del colegio que le gustaba, que salió con personas mucho más grande que él y que ha aprendido mucho y que no todo es romanticismo en las relaciones. La Nouvelle Vague duró un par de años nada más.
Si comparara mi cumpleaños 20 a este, diría que hace un año estaba en la casa de una chica con la que estaba saliendo, comiendo chocolates y mirando películas que llevaba para ver. Anoche lo pasé solo en casa mirando Futurama, me compré el chocolate que siempre me compraba mi abuelo y me acosté escuchando Billie Holiday, cerrando los ojos e imaginando que estoy en un club de Jazz. Hay que aprender a estar solo, no?
Como sea. Tengo una familia maravillosa, tengo la suerte de tener a mis padres juntos, dos hermanas que siempre están y la buena costumbre de juntarnos a comer y pasarla bien. No en mi cumpleaños, porque no lo festejo. Pero no hace falta un pretexto del día para vernos, mi familia es "nos vemos cuando surge la ocasión y sino cada uno en sus responsabilidades u ocio".
Así que no sé, 21 años y ya escribo melancólicamente. Ayyy Pratto, lo que te aguarda todavía.
Gracias Cande por tu saludo, te quiero mucho.



