lunes, 21 de mayo de 2018

Un experimento

Hace bastante que no escribo algo de ficción, en realidad lo hago cada tanto pero no lo publico. En parte es porque si los textos de alguien fueron previamente publicados, ya se en formato físico como en digital, en los concursos literarios no te los toman. Por qué? Ni idea, me parece una pavada. Así que fuck off con eso y a escribir.

Como un juego y a modo de experimento voy a escribir un relato eligiendo a alguien que conozco, en este caso la elegida fue Cande.



Aquel viernes por la noche, Candela negó encontrarse en una cervecería con amigos y optó por caminar ni bien salió de la facultad. Ya se sentía melancólica como para duplicar el efecto con el alcohol, pero no crea que ese estado se debe por algo en especial. Oh no, es esa melancolía singular que inconscientemente buscamos, esa melancolía que se soluciona siendo parte del momento y que termina al llegar a casa o en casos mayores, al recostarnos.

La noche, la soledad y Sarah Vaughan de fondo parecía ser un escenario de lo más alentador. Salteando las paradas, divisando los colectivos que venían a los lejos con sus luces que los asemejan más a capsulas espaciales que a un transporte público. A medida que avanza se siente más acompañada, con la música, con sus pensamientos. En la primera cuadra el pensamiento recurrente era "qué voy a cocinar cuando llegue", a la quinta "los trabajos a entregar en la facultad", a la octava "ideas para sacar fotos".

A pesar de la llovizna inesperada y de que sus lentes se empañaran, le dio gracia la sensación de sentirse como en una pecera y adivinar los colectivos por los colores de las luces. Al subirse a uno, se alegró que este viniera con asientos libres, la experiencia melancólica había sido gratificante pero tras un día facultativo, la carne es débil. Secó sus lentes, de Vaughan pasó a Ella Fitzgerald y pispeaba a las personas que iban subiendo, con el timing perfecto para ser curiosa, no cruzar miradas y llegar a la incomodidad.

El viaje duró tres caramelos. Al llegar a su casa, secó su cabello y se dio un baño, de esos que uno lamenta tener que salir. En silencio, sin Sarah, sin Ella ni Billie, sólo con Cande.

Sin haber bebido una sola gota de alcohol experimentó la sensación de ebriedad, esa relajación que le permitía bailar y cantar mientras cocinaba, a invitar al Sr.Escoba a bailar en un hit de los que tenemos como placer culpable.

Cenó revisando sus redes sociales, viendo fotos de salidas de viernes alocadas y pensó en si no había sido un error haber negado la salida. A fin de cuentas si uno se siente "sola", lo lógico sería encontrarse con amigos. Error. Cande aceptó su condición y esa noche hizo las paces con ella misma. Las pantuflas le ganaron a los zapatos.

Al momento de dormirse Cande seguía sola, pero la melancolía se había ido.


domingo, 13 de mayo de 2018

A Night at the Opera


En realidad fue Jazz, pero cómo negarme a poner ese título?

Finalmente he salido, no a la luz del día sino a la oscuridad de la noche. Creo, sin contar las veces que he ido al cine en función de medianoche, hace bastante que no salía de casa. Esas salidas que miro los sábados por la noche mientras facebook es un desierto compuesto por las personas que se quedaron en casa, en pijama, comiendo ravioles y mirando Monster Inc. ESPERO NO SER EL ÚNICO. 

No, ayer (sábado) fue distinto. Durante la semana Cande me invitó a ir al Auditorium, porque un grupo llamado Paris Jazz Club iba a tocar temas de Jazz que se usaron en varias películas de Woody Allen: Manhattan, Midnight in Paris, Blue Jasmine, etc. También nos acompañaban dos amigas de Cande: Laura y Lía. 

Laura toca la guitarra, de hecho va tocar el 27 de este mes en Dickens. Haciendo un homenaje a Thelonious Monk. (Fin de espacio publicitario).

Lía toca el piano y es estudiante de marketing. De hecho va estar en la facultad este mes presentando un proyecto en homenaje a las personas que viven solas de 30 años en adelante. No se puede decir qué será porque es top secret. 

Fue una buena noche, me gustó la banda y la combinación música y visual que tenían, pasando partes de cada película de Allen. Salvo por el pianista y presentador que quiso hacer un show de stand up que quedaba descolocado. Pero tocaron clásicos como That Lady is a Tramp, Sweet Georgia Brown (mi tema favorito), Sing Sing Sing y demás.

Luego estuvimos caminando por ahí, buscando un lugar para comer hasta que llegamos a lo de Carlitos y pedimos panqueques salados. Cande habló de su proyecto en la facultad, Lía de Marketing y Laura nos contó una historia que vivió en un campamento. 

Una noche agradable que a futuro espero repetir, tal vez el 27.

Gracias Cande por sacarme a pasear un rato.

viernes, 11 de mayo de 2018

Refugio

Me encuentro en una soledad extraña. Aunque siento que es la forma de soledad más potente y letal. Una soledad que tal vez ocurre a menudo a la gente, pero que en lo personal no se está yendo. Y se agranda cada vez más.
 Muchas veces lo pienso y digo "hay gente que está más sola, que vive sola y que no socializa con nadie". Pero otras veces pienso en lo sola que me siento aún con personas a mi alrededor, aún cuando algunos pocos se acercan a hablar con interés, y es una sensación que no se quita. Esto me pone en duda qué es peor.

Estos últimos meses me he sentido sin rumbo. Haciendo las cosas por inercia, a veces ni siquiera hacer las cosas que hacía. Se me quitan las ganas de comer, las ganas de salir de mi casa para hacer planes, las ganas de ir a sacar fotos. Ya no sé qué hacer conmigo. Me siento consumida mental y físicamente, tengo miedo a desaparecer.
 Con eso me refiero a irme a la mierda con los kilos de menos, a terminar cerrandome por completo porque siento que la gente no me escucha y es en vano hablar.
 No tengo refugio, más que mi cama y el deseo de dormir.

Para que estudio esto? Para qué intento hacer cosas que sé que no funcionan? Para qué seguir llorando?

Tal vez si mi familia lee esto criticará el hecho de publicar cosas tan personales. Como siempre critican. Pero en esta ocasión el blog vuelve a ser mi refugio. Mi lugar de descarga, de temas divertidos a veces. De esperar de nuevo que gente que ni sé que me presta atención venga y me diga "yo leo tu blog todo el tiempo, me re gusta", y sentirme un poquito más acompañada.

Por qué?

Simplemente el hecho de leer un blog es algo que valoro mucho. Yo no leo otros blogs, antes lo hacía. Me aburre un poco el tema de leerlos y seguirlos cada tanto. Me los olvido.
 Valoro el hecho de haberse bancado cada publicación depre que hice, haberse bancado cada disculpa por no escribir.


En síntesis, vuelve el blog. Y ésta vez menos forzado. O eso espero...

lunes, 7 de mayo de 2018

Leer: una misión imposible



En los últimos meses me di cuenta que me costaba leer, elegir un libro y estar, aunque sea media hora, leyendo. Me aburría o a las dos páginas me sonaba el celular y ya me iba. A diferencia de generaciones anteriores que tenían la cultura de la lectura y luego se sumaron a la digital, siguen manteniendo esa tradición (en mayor o menor medida) de leer. Ya sea de la persona ávida de los libros, como la señora de la reposera que se lleva un best seller para leer mientras se broncea. En ambos casos el libro acompaña. 

Diferente sucede con mi generación que crecimos con los estímulos de la televisión, celulares, computadores, etc. Antes si te querías entretener era natural agarrar un libro, comic o revista. Ahora tenemos una posibilidad infinita para distraernos, y la del libro se va relegando cada vez más.

Pero me dije "No puede ser que no pueda pasarme esto, si antes leía lo más bien". Aclaro que leo historieta cuando desayuno, pero esta me lleva poco tiempo terminarla. Mi reto era el libro. 

Parado frente a libros que he leído, memorizando sus historias y tratando de recrear el momento en que los leí: en el sillón, en la cama, en el patio, en el colectivo, de noche, de día. Nada. 

Y como si fuera una revelación llegué a la conclusión de que, los libros que tenía no me interesaban o no tenía ganas de volver a leerlos. Necesitaba algo nuevo. No soy de ir a las librerías sin ir directamente con la fija de qué libro quiero. Si me dejaran la librería para mi solo, ahí si te pispeo, pero con gente y los vendedores haciéndote creer que te vas a chorear algo, no thanks.

Primero fui a Tupinamba, mítica librería que queda en la esquina del Hospital Comunidad. Más chico que un local normal y más grande que una garita de seguridad, llena de libros, no podés pasar sin que se te caiga uno por accidente. Y gatos, muchos gatos. Me terminé comprando uno acerca de John Carpenter escrito por Matías Orta, un escritor y crítico de cine.


Si pensabas que las películas de Carpenter eran sólo de terror, acá te va abrir la cabeza. Un director muy político y religioso que no sermonea. Te entretiene y a la vez invita, para el que quiere, a pensar. Incluye una entrevista muy buena sobre el estado del cine actual.

Cómo tenía ganas de más, me fui hasta el centro. Libros de la Arena (re cheto viste?) y compré el libro "Steven Spielberg: Una Vida en el Cine" de Leo D'espósito, un maestro del cine con todas las letras y en mayúsculas. Repasa toda la filmografía del director que rara vez es valorado como a sus colegas Scorsese, Coppola y demás. Lo interesante de abordar tantas películas y diversas pero siempre con un mismo ritmo y tradición. Recordemos que Spielberg en 1993 hizo Jurassic Park y ese mismo año La Lista de Schindler. Dos películas opuestas a simple viste pero que, escarbando podemos encontrar similitudes. Cuáles son? Compre el libro y conozca en profundidad al mejor director de cine en actividad.



Llegué a casa orgulloso con mis compras, ahora la prueba final. Me senté en el sillón a a leer primero el de Carpenter. Pasé el prólogo sin distracción, suena el celular, me relamo y lo ignoro. La perra me pide salir, le abro la puerta y sigo con lo mío. Como un acto inconsciente prendo la tele, me doy cuenta de mi falta pero no la apago, pongo un partido y lo pongo en mudo. La perra que quiere entrar. 

Había perdido minutos de concentración valioso, podré reconectar otra vez? Vuelvo al libro, eran las 19:30hs, lo terminé por la madrugada. Corté sólo para cocinar. 

Victoria. Nico is back.

sábado, 5 de mayo de 2018

En qué anda Pratto?


La última vez que había escrito por acá fue el 22 de Agosto por el cumplo de Cande. No me gusta decir cuánto tiempo pasó, mi percepción temporal es mediante las películas que se van estrenando.

Osea que durante el tiempo que no estuve en Pragnuolos se estrenaron: IT, Thor Ragnarok, El Festival de Cine, Liga de la Justicia, Coco, Star Wars Episodio VIII: The Last Jedi, Jumanji, Black Panther, Ready Player One e Infinity War.

Una bocha de tiempo.

En ese tiempo tuve tiempo para pasarme por estos pagos pero no lo hacía, la razón: pereza. Y que además no tenía mucho por qué contar. No me gusta de irme de vacaciones, no me interesa salir incluso a tomar algo o comer y demás. Básicamente trabajé y me quedaba en casa con mi perra, mirando películas, jugando videojuegos, mirando partidos o durmiendo.

Algo nuevo que tengo para contar es que ahora estoy en una radio. KLA 91.7. La cosa fue así: tengo una página en instagram llamada @catadortelevisivo donde recomiendo películas que pasan en la tele. En dicha radio tienen un programa llamado "Trama Radio" donde si vos tenés un proyecto, te dan el espacio para que hables de él. Fui y hablé mi página.

A las dos semanas la productora, Jesi, me llama y me cuenta que tenía planeado hacer una columna de cine en el programa, y que si no me interesaba participar. Me agarra un pataté terrible cuando hablo, me trabo o hablo muy rápido, osea, cero radio. Pero igual me tiré a la pileta y le dije que si.

Esto habrá sido hace poco más de un mes. Nos pueden escuchar los jueves de 15hs a 17hs. Hemos hablando del cine de los 70s, del Disney Clásico, Cine Francés (Nouvelle Vague) y dos jueves acerca del Cine Clase B. Y justo la semana que viene vamos a estar otro día más, los martes a la misma hora. Acá hablando sobre temas más actuales, las series y películas a estrenarse o ya en cartelera. Así que por eso muy contento.

De chico siempre me gustó la radio y me imaginaba estar en una. Y tengo el agrado de que en poco tiempo me sienta tan cómodo. Las charlas de producción, el tema de las cortinas musicales, incluso artistas que vienen a la radio y uno comparte y conoce nuevas personas. Es fantástico.

Me siento como en Radio Days.

Así que en parte eso he estado haciendo. Lo demás? Mejor para la próxima así no escribo un choclo.