El momento del café es como una especie de ritual para mi. El café tiene que estar bien caliente, de modo que se pueda disfrutar mas tranquilo esperando a que de a poco baje su temperatura. Mientras tanto disfruto de música de fondo. Las manos heladas sobre la taza. Sentir cómo cada trago pasa por mi garganta y quema un poco. Si el café está frío o tibio no logro disfrutarlo, lo tomo mas rápido, procuro que el poco calor que le queda no se vaya, pero es inútil.
A veces pareciera que me levanto de la cama con el solo fin de desayunar, porque tardo mas tiempo tomando el café que haciendo las cosas que debo para poder salir a la facultad.
Es como una especie de compañía.
Realmente no sabía sobre qué escribir, sepan disculpar. Ando con la cabeza en cualquier lado.
Les dejo una foto que encontré que me pareció muy linda y divertida.

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