En el secundario yo tenía un grupo de 3 amigos en el que la relación era de cariño y odio intenso. Hay veces que me pongo a pensar en esos años, como hoy en el bondi, y me da cierto sentimiento de nostalgia.
Estaba Horacio, que cursó desde primer año de secundario conmigo, ese año gustaba de mí y yo me alejé cuando me enteré porque.. no sé, me alejé. Nos hablamos otra vez a fines de tercer año, coincidíamos en algo de música, opiniones políticas, libros, y algo más. A partir de ese año Horacio fue uno de mis mejores amigos, me apoyaba en muchas cosas, y en muchisimas otras me bardeaba y bardeaba lo que hacía o la gente que estaba conmigo. Horacio tenía muchos momentos de cordura, de razonar y sabía entender qué estaba bien. Pero él muchas veces no entendía qué estaba mal, qué comentarios eran hirientes, hubo meses en los que nos peleabamos y no nos hablabamos para nada, pero siempre volvíamos a hacernos amigos- medio porque yo trataba de olvidar la ofensa-. Una vez vino a preguntarme si una chica del curso le iba a dar bola, yo le dije que era poco probable, se le declaró y ya van cuatro años juntos. A pesar de que estuvieron uno de esos años sin hablarse hoy siguen juntos. Mala mía. Él y Nahuel, otro compañero del que después voy a hablar, formamos una lista para ser el centro de estudiantes de nuestro colegio, nos pusimos las pilas y ganamos. Me hacía bien sentirme en un grupo, me hacía bien sentirme parte de algo importante. Y que me tuvieran en cuenta, o ser útil.
El último año eramos muy amigos, nos contabamos nuestros problemas, hablabamos, reíamos, llorabamos, hablabamos incluso por teléfono (yo no hablo por teléfono con casi nadie), nos aconsejabamos cosas y la verdad que bastante mal, nos criticabamos porque eramos re distintos. Había días que me hacía sentir bien, me reconfortaba diciendome que yo era una tipa inteligente, que era buena y otras cosas. Pero en otras ocasiones criticaba cada desición que tomaba, o simplemente se ausentaba. Y ese último año de secundario fue el punto cúlmine de la vida de alguien que amaba, mi papá. Yo me puse en una relación con un chico que no me ayudaba mucho animicamente, ya que era igual de negativo que yo. Horacio se metió de lleno en su relación amorosa, ya que ese año había vuelto con ella y comezó a alejarse. Cada vez mas, cada vez más, y mas.
Fin de año, todos felices, supuestamente. Papá falleció en septiembre, pero el dolor siguió, y sigue. Y ese verano me sentí mas sola que nunca. Y Horacio no aparecía, y yo trataba de acercarme pero sus planes con su novia eran mas importantes. Y me enojé. Me enojé mucho. Me enojé porque nadie me preguntaba cómo estaba, me enojé porque nadie me invitaba a salir, me enojé porque nadie entendía mi dolor. Me enojé porque estaba sola. Me enojé conmigo misma por no saber cómo tratar la situación.
También estuvo Claudia. Ella fue mi amiga desde el primer año de secundario. Eramos totalmente antagónicas. No coincidíamos en prácticamente nada, pero había algo que nos unía y aún no descubro qué. Cerrada, anti sistema, anti política, ambientalista, vegana, anti casi todo. Tenía muchisimas contradicciones, y esas fueron muchas de las discusiones que teníamos entre nosotras y el grupo. Era muy enojona, muy orgullosa. Era generosa, pero también bastante selectiva. Por momentos adoraba a Horacio y a Nahuel, y por momentos los odiaba. Me acuerdo que una vez la operaron de la tiroides y su voz se volvió ronca, estuvo enojada tres meses con todos porque la gastabamos y por un comentario que hizo (no explico cual fue porque ya ni lo recuerdo, era algo de futbol que al parecer era una animalada). Tres meses sin dirigir la palabra. Después volvió, como siempre, pero cada año la relación se desgastaba más. Sentía culpa al hablar de los chicos con los que salía o mis problemas porque ella nunca me contaba nada suyo porque era cerrada, entonces sentía que acaparaba las conversaciones. A veces sus miradas de desaprobación me daban ganas de no hablarle de nada, pero era mi unica amiga, y no tenía con quien más hablar. Y nos fuimos alejando, y salir solas era tener silecios incómodos. Y ella se empezó a alejar. Me daba mucha bronca que yo tuve el tema de mi viejo y ella estaba muy atrás de una amiga que- si bien también tenía problemas graves- siempre iba a preguntarle cómo estaba, la invitaba a salir y demás. Yo nunca dije nada, hasta que me cansé, porque a mi nunca me decia nada, entonces me hacía preguntarme si realmente era mi mejor amiga.
Fin de año. Verano. Ausencias. Yo me ausenté. Ella se ausentó. Tratamos de vernos pero una vez vino a mi casa y me hizo un comentario muy feo que aún no puedo perdonar, y justificó su falta de atención con cosas como "siempre que te invito a salir me decis que no queres". Me habrá invitado dos veces, me invitaba a salir de noche cuando a mi mucho no me dejaban. Y no quería porque no quería silencios incómodos, porque no quería que me juzgue con cada cosa que cuente, porque no tenía animos de hacer nada y no lo entendía. Y a partir de ese día no le hablé más. No se lo dije, no le dije que no quería relacionarme mas con ella. Pero a ella no le importó mucho tampoco. Nunca volvió a hablarme.
En noviembre del año pasado me la crucé subiendo las escaleras mecánicas de un shopping durante el festival de cine. No la pude ver a los ojos.
Y por último Nahuel. Nahuel fue como un caso extraño. Apareció de la nada y la relación fue bien por si sola. Tenía un humor muy bizarro que se contagió al grupo y logró que la pasaramos tan bien todos los años. Él apareció en cuarto año. Estaba con Augusto, un chico al que nunca entendí, que siempre me dio algo de cringe. Nahuel no tenía filtro, ahora mejoró bastante en eso. Pero era totalmente sincero. Por un lado estaba re bien eso, pero por otro lado pasaba lo mismo que Horacio, hería con algunos comentarios, y tenía casi el mismo orgullo que Claudia.
Su papá falleció cuando era chico, y su madre no estaba del todo bien. Sin embargo era un tipo de lo más activo. Un desastre en todas las materias, pero de la vida sabe mucho. Nahuel tenía y tiene eso que te dan algunas personas, ese lugar en el que podés preguntar lo que sea, que si bien se te puede reir a carcajadas en tu cara va a tratar de aconsejarte bien. Me acuerdo que en mis cumpleaños me regalaba discos, o al menos dos veces. Uno de The Kooks, mi banda favorita, y uno de Louis Armstrong.
Siempre envidié lo bien que toca el piano, y la confianza que tiene en sí mismo. Era un tipo que intentaba las cosas aunque no le salían, como una vez que se estaba por llevar plástica y trató de dibujar lo mejor que pudo, aunque parecían dibujos de jardín. Fue muy divertido.
Como decía, Nahuel fue la chispa del grupo, el payaso pero el payaso de los buenos. Te invitaba a cantar cuando traía la guitarra a clase, te gastaba para sacarte una sonrisa. Con Nahuel, si bien siempre hubo choques, peleas, o desacuerdos, nunca se desgastó la relación. No estoy enojada con él.
Él siempre está. En un "me gusta", en una canción, a veces saca conversación para armar planes que no cumplimos nunca, pero está presente, a pesar de no verlo desde hace un año.
Me alejé de los del secundario para cerrar una etapa, para alejarme de lo que me hacía mal, para alejarme del 2015. Para poder seguir adelante.
Un par de veces en el mes pasado lo vi de lejos a Horacio en la facultad. No sé qué hace de su vida, no sé por qué estaba ahí haciendo malabares. Apenas lo vi sentí enojo, pero no entendía por qué, y después nostalgia, quería saludarlo, pensé en lo de siempre "y si hago como si no hubiera pasado nada?", y me metí a clases. Algún día lo voy a superar, o él se va a acercar. De algún modo lo extraño, porque significó mucho para mí. Pero no me siento segura de sentir rechazo.
A Nahuel ya voy a volver a verlo, es cuestión de no colgar, entre los dos.
Muchas veces la gente dice "qué lindo sería volver al secundario", yo no, no me gustó el secundario, la padecí bastante, y la mayoría me caía mal. Pero debo aceptar que sin ellos tres no hubiera disfrutado nada de lo poco que tenía de bueno ir a clases, a veces eran la única razón por la que quería ir.
Éste es un dibujo que me hizo un amigo el año pasado. Soy yo escribiendo, un capo Dani