jueves, 29 de marzo de 2018

Fotografía


Me costó poco más de tres años decidirme a comprarme una cámara reflex y cumplir finalmente mi deseo de ser fotógrafa. Tres años de dudas, de ahorros, perdidas, y de inseguridades.
 En noviembre del año pasado, creo que fue, decidí al fin comprarme una buena cámara, a pesar de no llegar con el dinero y de tener que haber pedido prestamos a varios conocidos. Sin siquiera haber hecho un curso de fotografía, sin siquiera haber practicado con una cámara compacta, aunque la tuviese hace tiempo, y creo que fue una de las mejores decisiones que tomé desde hace tiempo.
 Mi deseo surgió de ver amigos que se encontraban inundados en el mundo fotográfico y yo como una simple espectadora observando con admiración cómo capturaban los momentos con esa magia que solo te da una cámara.
 Primero busqué la cámara analógica de papá, pero no entendí mucho y preferí no meterme en el lío de una analógica tan pronto. Busqué cientos de vídeos en internet de fotógrafos, sobretodo de jóvenes. Leí algunos blogs y libros de fotografía. Hasta que por fin logré tener la cámara.

Aunque todavía no me considero fotógrafa, a pesar de sacar fotos, (creo que ser fotógrafo incluye muchísimas características más) lo considero algo apasionante.
 Creo que lo que tiene de hermoso la fotografía no es captar solamente momentos, es lograr captar las sensaciones, los sentimientos, o mismo una corriente artística con eso. Es mostrar cómo uno ve la realidad, cómo uno puede ver una situación. Porque uno puede ponerse en un mismo escenario y sacar dos personas distintas una misma foto, pero lo que le da esa magia es la manera de enfocarlo, de captarlo, de editarlo para que transmita lo que realmente querés que se vea. 
 Todo el proceso desde pulsar el disparador hasta el momento de edición final es algo que a mi por lo menos me hace sentir realmente bien. Parece re exagerado todo esto, pero es como cuando encontrás justo la campera que te gustaba y no encontrabas en otro local, es eso. Es encontrar lo que realmente te gusta hacer.
 Sí, obvio que tengo muchas otras cosas que me gustan, pero nunca pensé que una cámara me iba a atrapar así.

 Hace nada más unos días me dispuse a proyectar con esto, siendo como soy de organizada, agarré un cuaderno y me anoté todos los lugares a los que quería ir a sacar fotos, analicé casi todas las cuentas de fotografía que sigo tratando de sacar qué es lo que más me gusta de esas fotos, qué es lo que hace que me movilicen. Me anoté los colores que quería usar, el tipo de ropa que quería que usen mis "modelos", con qué personas podía contar para ir a sacar fotos. 
 Decidí tratar de enfocarme más, porque creo que con eso voy a tener mejores resultados.

Extrañamente me resulta raro volver a escribir en el blog, y no sólo eso sino escribir sobre este tema que está tan fresco para mí. Es algo de lo que quería escribir hace semanas, pero sé que no estoy logrando expresarme bien, que me suena un poco tonto al leerlo, pero supongo que siempre me pasa lo mismo.



La foto de arriba me la sacó Manuel, pero la edición es mía. Tengo la fortuna de compartir la fotografía con quien adoro