miércoles, 12 de diciembre de 2018

-Te amo



Se lo dije con un suspiro, casi como una necesidad personal de expresarlo y con miedo de que lo haya escuchado.

La habitación parecía un confesionario, a oscuras, no podía ver su rostro que se ocultaba en la almohada.

Me escondí en las sábanas, tratando de dormir y despertar pensando que era un sueño más que había tenido, en el que siempre despierto antes de que responda.

El riesgo de brindarle un sentimiento tan sincero a una persona que no sabés si es recíproco.

La mañana asoma por la persiana, lunares de luz rodean el cuarto.

Una mano me busca entre tanto laberinto de sábanas y frazadas. Me abraza.

-Yo también.