lunes, 27 de agosto de 2018

Un caretaje que no esperaba

Creo que tengo que aclarar esto antes que salgan a decirme que soy una bardera, que debería dejar a la gente hacer lo que quiere y bla bla bla.
A ver... voy a hablar de un caretaje en el cual obviamente haya casos en que no sea caretaje sino mero gusto, y banco mucho si es por esa razón. 
Ahora al tema. Yo creo que la sociedad gracias a internet pero sobretodo a Instagram, se ha inundado en lo artistico, transformandose así las modas tanto de personalidad (porque siempre hay modas de personalidad aunque parezca ilógico) como de estilo visual. 
 Resulta que al sumergirnos en instagram, en lo que antes se consideraba una red "indie" o para gente "indie" o "hipster", todos quieren resaltar qué tan indie podes llegar a ser. Qué tan antisistema, qué tan "culto", qué tan cool y artistico podes ser.
 "Y cual es el problema? hay caretaje en todos lados, vos también cuando tenías 15 eras un poco careta, dejá a la gente vivir"   PERO SE TENÍAN QUE METER CON EL JAZZ.
Ahora resulta que bocha de gente escucha jazz, y es super copado, y es super de culto escuchar jazz, tomar café y fumarse un pucho. Y juro que me saca. Por un lado pienso: bueno, qué copado que el jazz llegue a mucha mas gente y las personas se abran mas. Pero por otro lado uno se da cuenta de las personas que lo ponen por moda. Y lo que más me molesta es que me hayan gastado tantas veces diciendome "qué raro que una piba de tu edad escuche jazz", "me aburre, cambia", "no te aturde tanta trompetita?", cuando yo quería ser aceptada como una más y acá pareciera que se esmeran para ser los "anti-musica-actual". 
 Yo creo que es un tema de madurez y de bajarse del poni esto de las modas. Porque a ver, yo sigo modas, pero las mezclo. Es decir, saco lo que mas me gusta de una moda y me lo quedo. No me como el personaje que me pintan. Por lo menos ahora, que crecí un poco, que no me da tanto miedo decir que me gusta Dua Lipa y Louis Armstrong. Porque esa es nuestra escencia

En fin: si te gusta, hace lo que quieras. Pero si es para seguir un estereotipo, estás errado. Muy errado.


sábado, 25 de agosto de 2018

Una película



Como no tengo nada personal para escribir, recomiendo una película.

Si viviste en los 80s probablemente conozcas a Joe dante por Gremlins o Innerspace, en los 90s por Pequeños Guerreros "SOY EL ARQUERO, EMISARIO DE LOS GORGONITAS". Y a principios de los 2000 por la película de de los Looney Toons: De Vuelta a la Acción.

Arrancó haciendo trailers, como editor para Roger Corman, su padrino en el cine y un exponente del Cine Clase B. Esas grandes películas con poco presupuesto. A finales de los70s, realizaría su primera película "Piranha", una película que, si ya viste "Jaws", te parece un choreo monumental. Y así lo creyó Universal, a punto de que se comunicó con Spielberg para que participe en la denuncia del plagio a su película.

Pero antes prefirió ver la película, y le gustó! No sólo retiró la denuncia, sino que empezaría a producir la mayoría de los películas y lo incluiría en el mundo de Hollywood.



Cuestión, luego de esa presentación del director, vamos a la película.

1962. Costa de Florida. En medio de la crisis de los misiles en Cuba donde la paranoia de la Guerra Fría volaba, y el mundo podía explotar en cualquier momento.

Lawrence Woolsey (John Goodman), es un productor y director de Cine Clase B que aprovecha todo este revuelo para estrenar su película "MANT" (Un juego de palabras con Man (Hombre) y Ant (Hormiga) ) La historia de un científico que en pleno experimento tiene un accidente y hace honor el nombre de la película. ¿Cuál es la novedad?

Hay una parte de la película de Woolsey donde el hombre ya consumido en hormiga, entra en un cine y aterra a la sala. Entonces él busca que eso se repita en la vida real causando el terror, contratando a un joven para que se disfrace de hormiga. 



Y durante el clímax de la pelea donde el ejército lucha contra el insecto, el productor instaló en las butacas, pequeños motores que simulen la sensación de estar en un campo de batalla, haciendo vibrar el asiento y demás. 

En paralelo tenemos la historia de Gene, un joven que va a los primeros años del secundario y es fanático de la ciencia ficción. Se enamora de Sherry, pero debido a su timidez no hace primera para invitarla a salir y ver el estreno de MANT. Como si fuera poco, el ex de Sherry (un especie de chico rudo), amenaza a Gene con que si lo ve con Sherry, lo va moler a golpes. 


Es muy divertida, de esas películas nostálgicas a pesar de no haber vivido en ese tiempo. De "Me hubiera encantado ser repartidor de diarios y con el dinero de la mesada invitar a una chica a tomar malteadas y escuchar temas de Paul Anka". 

Y también marca un poco la diferencia entre los adultos (saqueando mercados, encerrados en sus casas porque se acaba el mundo), y los niños (cuyo único objetivo es ver la película). 

Y la historia de Woolsey prácticamente es la historia de Roger Corman y de aquellos productores que no les sobraba nada y tenían que seguir haciendo películas para vivir. Con la creatividad de llamar la atención del público:

Hay casos de reales donde productores contrataban personas para que se oponga a la película y generara el "Por algo será, tenemos que verla".

Ni hablar de sistemas como el OLORO-VISIÓN donde en cierta escena donde, ponele, estaban comiendo. La sala se impregnara de ese olor. 

Distintos recursos para que el público vaya al cine porque cada vez más se quedaba en casa por el boom de la televisión.

Matinee, de Joe Dante. Una película donde se nota ese cariño al cine que veía en la infancia y que tanto sigue haciéndolo de grande.

sábado, 18 de agosto de 2018

Cande



Por irónico que suene, llevamos 4 años de amistad y no tenemos ninguna foto juntos. Pero creo que eso es un reflejo de nuestra relación. Hemos estado meses sin hablar, sin vernos y cuando lo hacemos es como si nos hubiéramos visto ayer. 

Creo que ya lo dije por acá, pero aprecio mucho las amistades que no necesitan confirmarse cada dos minutos, y menos en redes sociales como si nuestras vidas fueran una galería. Con Cande puede pasar la distancia de tiempo que sea, y ambos sabemos que vamos a estar ahí cuando las papas quemen. 

Esos momentos en que uno la está pasando mal o viceversa, y llega ese mensaje, un "¿Cómo estás?", un meme o un tema. Y lo mejor es que cuando nos contamos asuntos personales, no hace falta hacer una intro y demás porque ya nos conocemos, a lo mejor no tengamos la respuesta salvadora que aclare la situación, ese gol a último minuto, a veces lo que se necesita es contar y ser escuchado, el pase seguro al compañero.

Cande corresponde a la trinidad, mis mejores amigos, que son Gabo, Victoria y ella. Curiosamente los conocí a todos en el secundario, pero forjamos la amistad fuera del mismo, mediante redes sociales, meriendas y charlas. 


Y si, como escribiste en la entrada anterior, a cierta edad es un bajón cumplir años por el hecho de, por un día simular que las preocupaciones del trabajo, facultad, etc, no existen. Al menos al día siguiente desayunás torta con papas fritas.

Hablo desde el prejuicio porque nunca festejé mi cumpleaños, es como un día normal a diferencia de que tu autoestima sube y baja dependiendo de la cantidad de personas que te saludan. Es así, reconozcamoslo, agradecés, tratás de contestar con algo original y no el copiar y pegar del "Gracias che, abrazo"

Te comparto como paso mis cumpleaños: empieza como un día normal, ordenar, lavar, sacar a mi perra, me hago una playlist festiva (no voy a pone todos los temas) :





Luego al momento de cocinar me gusta actuar ese momento triste de las películas:





Y al terminar el día termina el juego:






Antes de dormir miro una de mis películas favoritas, comedia, varían cada año entre La Pistola Desnuda, Y Dónde Está el Piloto? Top Secret, The Blues Brothers o Scary Movie 3.

Cuestión, sea como fuere que pases tu cumpleaños, celebro el haberte conocido y que seamos amigos. Te quiero mucho.

lunes, 13 de agosto de 2018

Lo' cumpleañito'

Una vez edité en paint la torta de Harry Potter con mi nombre.
Siempre quise una torta así para mi cumpleaños. Y sentirme tan genial como se sintió Harry(?)

Llega mi cumpleaños y viene la típica y poco esperada pregunta:
                           ¿Qué vas a hacer para tu cumple?
Y suena como un eco detrás de la pregunta. Como si el cerebro hubiese desaparecido con un "puf!" como en Los padrinos mágicos. Y la palabra rebota sin parar.

 ¿Qué mierda hago?
-Pegarme un tiro
-Comer una torta empalagosa
-Sentirme mal por ya superar las dos décadas de vida
-Shorar
-...

Creo que elijo la última. Estoy como en un limbo de querer festejarlo y no a la vez. Como siempre digo, mis cumpleaños no son alegres desde hace tiempo, no sé si porque terminan siendo todos iguales entonces uno ya no se sorprende lo cual resulta aburrido. O simplemente porque cada cumpleaños te recuerda cuánto más lejos estás del mejor momento de tu vida: la niñez.
 Sé que no tengo el complejo de Peter Pan, pero tampoco me gusta crecer. Sobretodo crecer y ver que en estos últimos 3 años no ha cambiado mucho tu vida más que un poco de conocimiento más sobre diseño indutrial.

 Creo que lo unico que quiero hacer este 18 de agosto es levantar mi vaso de cerveza y brindar por toda esa gente que se siente igual de vacía que yo en los cumpleaños. Para que algún día nos sintamos completos en uno. Para que cumplir años no sea algo que padecer. Para no sentirnos solos por no saber a quien invitar. O simplemente para que algún cumpleaños vuelva a ser tan sorprendente como los de la infancia.

Chin chin

domingo, 12 de agosto de 2018

Mi Primer Cuento...o Cosa


Esto fue lo primero que escribí, en realidad no, fue lo primero que publiqué en un blog que ya no uso.

La primera entrada se tituló "Libro de Manzanilla" y dice así:

La pava se enciende, el olor a gas inunda la cocina, no me doy cuenta, siempre fui de mal olfato. El olfato es algo que dejaría en mi vida, me privaría de muchos olores nauseabundos y de pocos olores agradables. El gusto es la esencia del ser humano, un beso desnuda al ser de al lado y uno ve su hipocresía o su luz del alma, el gusto puede darte el placer orgásmico como cuando uno en su momento de golosidad mete una cuchara grande dentro del pote de dulce de leche y saborea con cierta culpa por descuidar su figura, pero con las papilas gustativas en la gloria. La pava hierve, el vapor crece y pide a gritos que pare el fuego para que el agua no desparezca en la nada, lo apago con la perilla oxidada, el vapor desciende, pero su calor no y amenaza con quemarme. La taza de porcelana con figuras de un universo feliz y danzante tiñen de alegría el marco oscuro de mi fría casa, el cual las chapas no son un refugio para los asedios del viento y la lluvia que ríe al ver mi edificación. El saquito de té está de gala, con su saquito color marrón y su corbata color blanco , hace una semana que tengo el mismo té, todos los días tomo lo mismo, simplemente dejo secar el saco de té para conservar una de mis posesiones, mientras los ingredientes entablan sociales, busco mi posesión más apreciada...un libro que encontré entre la arena húmeda de una playa muy concurrente, su nombre es "Los Desangelados" de Geno Diaz, un libro que he leído cincuenta y cinco veces, es lo único que me permite viajar por mundos de policías y periodistas de la vieja guardia, todas las mañanas el mismo párrafo...

"Miñan me había dado la noticia. Fabiana estaba muerta. El cadáver había aparecido en un despoblado de Villa Domínico. Según el médico de la yuta le habían dado una paliza terrible antes de estrangularla con las propias pantys de la mujer, las medias anudadas al cuello y quemaduras de cigarrillos en todo el cuerpo,sobre todo en la parte púbica."

Es impresionante el modo en que desnuda la situación y logra introducir al lector en mundos policiales en que uno se siente feliz por no haber sido tirado en una zanja, y la alegría de no estar en ninguna malanfia.

El acto ha finalizado, los tres elementos ya son uno que conforman el té ,agarro de mi bolso un paquete de galletitas húmedas que por lo menos brindan sabor, el suave vapor que exhala la taza, humedece mis labios el cual los refriego con mi lengua por la ansiedad y la emoción del mismo sabor de todos los días. Las galletitas hacen lo suyo y confabulan junto al té un ataque de gustos. Mientras tanto sigo leyendo de un periodista que se metió en un kilombo por acompañar hasta la casa a "La Muñeca", me apasiona cada letra amarilla que el libro tiene, su olor es perfecto, es historia de ojos curiosos que consumen cada párrafo con anhelo.

El desayuno está finalizando, me como dos galletitas por querer , y me guardo cuatro en el bolsillo para comer mientras gano mi vida y no "la vida" ,lavo la taza con sumo cuidado, los dibujos en la porcelana de un mundo feliz se empañan de una lluvia temporal, el saquito de té lo dejo secándose junto con la taza. Finalmente guardo mi libro en mi almohada, para que nadie sepa que es lo que tengo y sus ojos curiosos no lean lo que no es suyo. Abro la puerta, el frío me abraza, las chapas bailan al son del invierno, agarro mi carrito para juntar cartón para venderlo por unas míseras monedas que me mantienen de pie, lo único que me incentiva a volver a mi lugar, es la alegría de estar tomando té junto a mi libro en paz y riqueza interior.

Fin.


Perdón.

viernes, 10 de agosto de 2018

Creo que yo tampoco les conté

Y creo que no lo conté nunca porque parte de eso me avergüenza. Pero a esta altura y para la poca gente que lee el blog ya no debería preocuparme.

 Igual que Nico, yo también empecé a escribir gracias a la lectura. Siempre me gustó leer. Papá era de los que leían cuentos a la noche, así que eso me ayudó a adentrarme en ese mundo maravilloso. Además nunca tomé la lectura como algo tedioso. Recuerdo que mi papá cambiaba las palabras de los cuentos cuando me los leía para saber si realmente estaba atenta, o simplemente para hacer más divertida la historia. Era entonces cuando en la embarcación el capitán pasaba de ser una persona a ser un animal, o a hablar en lunfardo. Extraño mucho esos tiempos.
 Volviendo a la escritura, la inquietud me surgió también queriendo imitar esas historias románticas que leía, pero sentía que todo lo que escribía sonaba muy tonto. Ver a mi hermana escribiendo también me incitó a seguir escribiendo, si ella podía hacerlo ¿por qué yo no?
 Y es así cuando a los 13 años cuando estaba en mi etapa Disney y demás, escribía novelas con famosos. Los típicos fanfiction, donde la protagonista tenía más suerte que todas las personas del mundo juntas, que por alguna extraña razón siempre se llamaba Samanta o Cindy o algún nombre típico yanqui. Es lo más vergonzoso que hice, y lo peor es que lo compartía constantemente con mis compañeras de colegio, a ellas les gustaba, no sé cómo. Pero gracias a eso me hice un blog.
 Por suerte maduré y al blog subía cosas un poco más legibles- ya que siempre escribo sin corregir por lo tanto confundía constantemente los tiempos verbales- y por supuesto más interesantes que la historia de una piba que se choca con su famoso favorito andando en skate. Si. En skate. Matenme.
 Ese blog quedó en la nada cuando pasó de ser mi blog de cuentos y novelas a ser mi desahogo semanal. Me pasó lo mismo que en los cuadernillos. Se transformaron en un diario intimo, lo cual a su vez me traía problemas con las personas que aparecían o se sentían parte de esos relatos, teniendo razón.
 En eso, surgió este blog. Dar vuelta la página, empezar de cero. No dejar de usarlo como desahogo, pero sí tratar temas menos sensibles y tener más intimidad.
 Cabe decir que gracias a la lectura y escritura puedo escribir sin errores ortográficos, a los 13  tenía unos problemas gravisimos con las tildes y las palabras con v y b.
 Sé que he mejorado desde que empecé, pero no lo que me hubiese gustado mejorar. Sigo insistiendo con que mis relatos son cada vez más aburridos.

domingo, 5 de agosto de 2018

Creo que esto no lo conté


No sabría decir si Cande tampoco, hemos escrito sobre cómo conocimos el Jazz, nosotros mismos, pero creo que todavía no contamos, cómo empezamos a escribir? 

Leyendo, así arranqué yo. Durante gran parte de mi adolescencia me sentí solo, no tenía amigos, tampoco los buscaba, y como ahora, todos los fines de semana los pasaba en casa. Veía películas, jugaba en la compu, escuchaba música, pero el estar tanto tiempo frente a una pantalla me cansa. 

Así que mientras escuchaba música, ordenaba mi cuarto, tengo como una especie de acto reflejo, cuando me siento mal o extraño, vuelvo a doblar las remeras, encero, lustro el mueble, es como una terapia. Finalmente una ducha y esa satisfacción de entrar al cuarto con olor a Blem y piso encerado. Me encanta.

Cuestión que una vez ordenando, me encuentro en el placard con algunos libros. Tenía el acto de leer de chico, historietas de Patoruzú, Clemente, Isidoro, Marvel, DC, incluso los cuentos o leyendas que venían en los manuales Estrada. Pero agarrar un libro por decisión propia, no lo había hecho.

No recuerdo cuál fue el primero, pero los primeros escritores que me interesaron fueron Bradbury, Lugones, Stevenson, Quiroga. No compraba, agarraba lo que había en casa y mi tío me regalaba los que tenía, es así como conocí a mi escritor favorito, hasta ahora: Hemingway. Cuando sos un adolescente de 13 años con aires de bohemia ridículos, leer París era una Fiesta, te vuela la cabeza. Le siguieron Al otro lado del Río y entre los Árboles, y mi favorito: Adiós a las Armas.

Me fascina esa idea suya de escritor pero a la vez boxeador, aventurero, que combatió en la Primera Guerra Mundial, viajando por España, comiendo quesos y tomando vinos, rodeándose de otros artistas y demás. Obviamente, todo lo que dice, está inflado a lo que realmente ocurrió.

De tanto leer, me dieron ganas de escribir. En un principio eran plagios de historias que había leído, pero con ciertos cambios. Personas solitarias en un ambiente invernal, era más un diario en tercera persona que ficción. 

Luego, con la práctica,y  vergüenza, esas emociones que estaba atravesando (no crea que fue nada raro, se llama adolescencia, hacerse la cabeza con poco). Fueron tomando rostros, actitudes, personalidades, acciones: personajes. Y lo mejor, dejé de mirarme en el ombligo como fuente de historias, y me inspiraba en familia, amigos, vecinos, viajes, encuentros. Y mis relatos empezaron a tener diversos tonos: drama, terror, comedia, romance, historias del día a día. 

Escribía mucho y también lo publicaba en mi blog, y para males de mis contactos de facebook, lo compartía. Es normal, encontrás algo que te gusta hacer, pero a su vez es nocivo porque no hay filtro, todo lo que hacía pensaba que era genial y lo compartía. La verdad que no, ahora es la contraria, publico un 20% de lo que hago, gran parte se debe a que está finalizado.

Pero fue así. No es un acto que hago tan seguido como me gustaría, pero cuando llega el momento, a pesar de que no sepa cómo termina, o si, pero no cómo arranca. No sé qué me pasa, que me siento y me sale.

Es como cuando jugabas al Mortal Kombat y apretabas todos los botones, no sé cómo lo hago pero lo estoy haciendo. 

Mi próxima entrada será la primera del blog que hice en su momento con mi primer cuento. 

viernes, 3 de agosto de 2018

Bad habits

En estas vacaciones de invierno hubo varias cosas que me acomplejaron, pero algunas más de lo normal. Y sólo por esas cosas quisiera ya volver a la cursada. Porque sé que tengo la mente un poco mas entretenida y así dejo de acomplejarme o de tener esos malos hábitos.
- Mucho tiempo libre. La cocina cerca. Y las tentaciones de salir a tomar cerveza o comer cosas ricas.
- La presión de no haber empezado en la primer semana con el trabajo que me dieron para vacaciones.
-Tiempo libre y pocas ganas de hacer cosas que realmente quiero hacer pero simplemente no puedo (leer los libros que nunca terminé, hacer mas sesiones de fotos, etc)

Sí, creo que esas tres son las más relevantes.
 Si bien tengo que hacer un trabajo para la facultad, la primer y segunda semana tuve bastante tiempo libre. Y cuando llega el momento de hacer el trabajo mi cabeza trata de distenderse como sea. Se distrae. Ve la cocina. Lo que sea. Un cacho de pan, una cucharadita de dulce de leche, y ataca. Comer más de un plato a la hora de la comida sólo por ansiedad también. Y realmente me sorprende porque hasta ahora había sido lo suficientemente fuerte como para seguir con mis hábitos sanos. Pero pegué una patinada donde no me para nadie. Y esta ultima semana hablo conmigo misma para decirme que le afloje un poco. Pero es dificil. Y me da culpa. Y me da miedo subir. Y me da miedo no poder bajar. Y no paro de pensar en eso. Durante la cursada también me pasa, sobre todo en época de exámenes o entregas, donde la ansiedad está en su límite. Antes la ansiedad me quitaba el hambre, ahora es al revés. Y la ansiedad es mi peor enemigo.
 Lamentablemente voy a una facultad donde pocas veces los profesores se ponen en el lugar de los alumnos. Por ende en toda la carrera las vacaciones nunca fueron vacaciones. Siempre dan un trabajo para vacaciones, y no cualquier trabajito eh, una lámpara de cemento. Sí, cemento. Lo que nadie usaría para una lámpara, uno de los materiales más frágiles que hay. Pareciera que les encanta vernos sufrir. Sumale que la lámpara tenía que inspirarse en una analogía,¿ y qué se le ocurre a esta cabecita? Analogía: jazz. A veces dudo de mi inteligencia, justo te venis a meter con algo tan poco figurativo. Tan difícil de representar con un objeto.
 En fin, que nos avisan la ultima semana que la primer semana de cursada va a ser la entrega (dada su desorganización NUNCA TE AVISAN BIEN LA FECHA DE ENTREGA). Bronca, llanto, 5 paneles pendientes, de los cuales dos de ellos son de otro diseño que NO HICE sobre un dispenser.
 Y ahí empieza el complejo. ¿Por qué no empezaste la primer semana? ¿Por qué no organizaste mejor si sabias que son una manga de desorganizados? blablabla y mi cabeza no deja de maquinarse.
Y el ultimo punto me afecta aún más. Esperé vacaciones para tener planes, salir con gente, hacer cosas que durante el año no puedo. Pero la facultad me consumió todas las energías que tenía. Y siempre antes de acostarme digo "bueno, ya que es temprano me voy a acostar y ponerme a leer los libros que no terminé". Adivinen quien se queda hasta las 2 am o jugando juegos de puzzle en la pc o mirando Instagram. De sólo pensar el tiempo que gasto de mi vida mirando Instagram me preocupa, pero es una adicción muy dificil. Aparte tengo la manía de mirar las publicaciones del día completas para no perderme nada. A las historias no les doy mucha bola, capaz a gente que me interesa. Pero el inicio es un peligro para mi tiempo y mi cabeza.
 De yapa sólo hice una sesión en todas las vacaciones. Una sola de la que realmente no estoy demasiado convencida de que haya sido lo que quería que fuera. Y si quieren, sumenle el mirar en Instagram las fotos geniales que sube todo el mundo, compararlas con las mías y querer borrarlas todas. El complejo de no confiar nunca en mí. De que nunca voy a llegar mas allá de lo que llego ahora a hacer.

En fin, que soy una acomplejada de mierda con hábitos de mierda.



Si, no pretendía llegar a ninguna conclusión. Sólo expresar el enojo conmigo misma.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Lo más difícil: Parar la pelota



Pratto publicando seguido y dos veces en una semana, mañana llueve.


Hace un tiempo, una persona que sigo en instagram,compartió un storie pidiendo ayuda para el colegio. La materia? Historia. Me ofrecí y me pasó el trabajo que tenía que hacer, constaba en leer tres páginas acerca de la economía de la Unión Soviética, y luego realizar 6 puntos.

Al principio lo que me llamó la atención fue el hecho de que se quejara de que la lectura era extensa cuando sólo eran 3 páginas de  4 párrafos.

Uno en estas instancias tiene dos caminos:

Tomarse el tiempo y explicar para que entienda y realice las actividades por sí sola.

Hacerlo uno.

Hice lo primero mediante un audio, resumiendo el texto, le doy la derecha a la persona receptora, de que mando audios largos, y Cande sabe que además de eso, me voy por las ramas. Sin mucho esfuerzo para explicar bien, pasé a la opción 2.

En menos de dos horas ya había realizado la mitad del trabajo, estaba de vacaciones, no tenía nada para hacer, era un sábado y tenía la culpa de haber estado todo el día en el sillón, al menos si ayudaba a alguien, me acostaba tranquilo.

Se lo entrego:

-Acá están los primeros puntos, te parece bien?

-Si, mucho no entiendo, no lo podés hacer con palabras más fáciles así queda que lo hice yo?

No la conozco, no sé cómo se expresa. Es ahí cuando me invadió la duda de, qué son las palabras difíciles? Puedo llegar a entender, pero me limité a usar expresiones que estaban en la fotocopia como "socio-económico" o demás términos que son precisos a usar cuando se habla de un tema en específico, en este caso Historia o Economía. 

Algo que me ayuda de trabajar en un estudio de abogados, es a expandir la lengua. En el día a día cuando una persona hiere hasta la muerte a otra, decimos que la o lo mató, pero en un juicio esa forma de decir es realmente vaga. Es por eso que se usan los términos de: asesinato en primer grado, segundo, crímen pasional y otras derivaciones de un mismo final pero con distintos condimentos.

En un trabajo práctico no puedo escribir como en un chat, y lejos de, me incluyo, parar la pelota y decir, "bueno che, me esfuerzo a escribir bien o correctamente", terminamos exigiendo en algunos casos de que sea más sencillo y lo que es peor, tildamos de egocéntrico a la persona que viene a enseñarnos y ayudarnos.

Sumarnos a la demagogia del "tiene que ser para todos", es realmente peligrosa. De ahí nacen los libros de "Economía para tontos, Física para Tontos, Historia para Tontos", para que x en una cena tire y tire datos sin llegar a ningún lado, y creer que sabe de cierto tema. Ni hablar los que tiene con curiosidades, no te los sacás de encima.

Entregué el trabajo, resumí mis respuestas para que fueran más cortas. Lo curioso fue el punto final, elegir una noticia x, interpretarla y obtener una opinión. Le solté la mano, no puedo opinar y que otra persona ponga la firma, pude haber puesto una barbaridad y el trabajo hubiera sido entregado así, ahora que lo pienso hubiera sido gracioso, no soy tan malo. 

Esta experiencia me hace recordar el gran problema que había desde que era chico en la primaria, la compresión lectora, ahora es peor, el problema ya no radica en comprender lo que se lee, sino de el sólo acto de leer. Ya no hacen falta siquiera palabras para expresarse, en algunos años puede cansarnos siquiera escribir "felicidad" y resumir ese sentimiento a un emoji.

Me atemoriza, debo parar la pelota.