viernes, 3 de agosto de 2018

Bad habits

En estas vacaciones de invierno hubo varias cosas que me acomplejaron, pero algunas más de lo normal. Y sólo por esas cosas quisiera ya volver a la cursada. Porque sé que tengo la mente un poco mas entretenida y así dejo de acomplejarme o de tener esos malos hábitos.
- Mucho tiempo libre. La cocina cerca. Y las tentaciones de salir a tomar cerveza o comer cosas ricas.
- La presión de no haber empezado en la primer semana con el trabajo que me dieron para vacaciones.
-Tiempo libre y pocas ganas de hacer cosas que realmente quiero hacer pero simplemente no puedo (leer los libros que nunca terminé, hacer mas sesiones de fotos, etc)

Sí, creo que esas tres son las más relevantes.
 Si bien tengo que hacer un trabajo para la facultad, la primer y segunda semana tuve bastante tiempo libre. Y cuando llega el momento de hacer el trabajo mi cabeza trata de distenderse como sea. Se distrae. Ve la cocina. Lo que sea. Un cacho de pan, una cucharadita de dulce de leche, y ataca. Comer más de un plato a la hora de la comida sólo por ansiedad también. Y realmente me sorprende porque hasta ahora había sido lo suficientemente fuerte como para seguir con mis hábitos sanos. Pero pegué una patinada donde no me para nadie. Y esta ultima semana hablo conmigo misma para decirme que le afloje un poco. Pero es dificil. Y me da culpa. Y me da miedo subir. Y me da miedo no poder bajar. Y no paro de pensar en eso. Durante la cursada también me pasa, sobre todo en época de exámenes o entregas, donde la ansiedad está en su límite. Antes la ansiedad me quitaba el hambre, ahora es al revés. Y la ansiedad es mi peor enemigo.
 Lamentablemente voy a una facultad donde pocas veces los profesores se ponen en el lugar de los alumnos. Por ende en toda la carrera las vacaciones nunca fueron vacaciones. Siempre dan un trabajo para vacaciones, y no cualquier trabajito eh, una lámpara de cemento. Sí, cemento. Lo que nadie usaría para una lámpara, uno de los materiales más frágiles que hay. Pareciera que les encanta vernos sufrir. Sumale que la lámpara tenía que inspirarse en una analogía,¿ y qué se le ocurre a esta cabecita? Analogía: jazz. A veces dudo de mi inteligencia, justo te venis a meter con algo tan poco figurativo. Tan difícil de representar con un objeto.
 En fin, que nos avisan la ultima semana que la primer semana de cursada va a ser la entrega (dada su desorganización NUNCA TE AVISAN BIEN LA FECHA DE ENTREGA). Bronca, llanto, 5 paneles pendientes, de los cuales dos de ellos son de otro diseño que NO HICE sobre un dispenser.
 Y ahí empieza el complejo. ¿Por qué no empezaste la primer semana? ¿Por qué no organizaste mejor si sabias que son una manga de desorganizados? blablabla y mi cabeza no deja de maquinarse.
Y el ultimo punto me afecta aún más. Esperé vacaciones para tener planes, salir con gente, hacer cosas que durante el año no puedo. Pero la facultad me consumió todas las energías que tenía. Y siempre antes de acostarme digo "bueno, ya que es temprano me voy a acostar y ponerme a leer los libros que no terminé". Adivinen quien se queda hasta las 2 am o jugando juegos de puzzle en la pc o mirando Instagram. De sólo pensar el tiempo que gasto de mi vida mirando Instagram me preocupa, pero es una adicción muy dificil. Aparte tengo la manía de mirar las publicaciones del día completas para no perderme nada. A las historias no les doy mucha bola, capaz a gente que me interesa. Pero el inicio es un peligro para mi tiempo y mi cabeza.
 De yapa sólo hice una sesión en todas las vacaciones. Una sola de la que realmente no estoy demasiado convencida de que haya sido lo que quería que fuera. Y si quieren, sumenle el mirar en Instagram las fotos geniales que sube todo el mundo, compararlas con las mías y querer borrarlas todas. El complejo de no confiar nunca en mí. De que nunca voy a llegar mas allá de lo que llego ahora a hacer.

En fin, que soy una acomplejada de mierda con hábitos de mierda.



Si, no pretendía llegar a ninguna conclusión. Sólo expresar el enojo conmigo misma.

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