sábado, 6 de mayo de 2017

Stalker

Hace tiempo tenía ganas de hablar de un tema, que no es muy importante ni muy entretenido o llamativo. Pero como estoy teniendo re poco tiempo para mí por la facu, durante los viajes en colectivo pienso en que debería y quiero escribir en el blog, y se me ocurren temas, pero no puedo plasmarlos. Hoy si, aunque debería estar haciendo cosas de diseño, pero no importa.

Suele pasar, o al menos a mí, el estar concurriendo a un lugar habitualmente, repleto de gente, donde conoces a todos pero nadie te conoce. Desde que pisé un colegio que soy una especie de stalker. En la facultad por ejemplo, veo muchas caras que conozco porque las veo diariamente, conozco sus nombres, conozco algunos detalles superficiales, pero no hablamos. Nunca en la vida nos hablamos.
 A veces pienso que soy una rara, una stalker de las peores, pero después se me pasa. Creo que todos lo hacemos. En el secundario veía a personas de otros cursos, a veces incluso las seguía en facebook, pero jamás entablé una conversación con ninguno de ellos.
 La gran pregunta es por qué, por qué nunca les hablo, por qué me interesa notar la ausencia de alguien o un corte de pelo, o no sé. Un poco de chusma, de aburrida. Otro poco de timidez. Y otro poco de que lo he intentado pero no ha funcionado.
 Suelo quedarme con las ganas de hablar con gente, y a veces pienso "seguro esta chica es de las que te presta ropa para salir",  o "debe ser re divertido estar en ese grupo que se rie siempre en clase".
Pero es como si hubiera algo que no me dejara pasar, como si fuera por algo que va mas allá de mí- quitando el desinterés de los otros por acercarse a mí-, algo que dice que es mejor no entablar una relación amistosa.

Ojo, hay excepciones. Una fue Nico. Cursaba con mi hermana, y sabía que escribía y leía mucho. Parecía interesante pero no sabía por dónde empezar. Y sin previo aviso mi hermana me lo presentó cuando empecé a escuchar jazz. Otro caso es el de Maia, una chica de la facultad, que no sólo me pareció copada porque se vestía bien, sino que parecía re alegre. Y fue toda una casualidad, fuimos con dos compañeras a tomar café y ella estaba ahí, y como algo espontáneo entablamos conversación.

Pero claro, esas cosas pasan muy poco. Pero por algo debe ser.

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