sábado, 15 de julio de 2017

Felicidad

Antes de irme a la cama me dieron muchas ganas de escribir. Y es que resulta que me siento tan llena, tan bien ahora, en este preciso instante. No hay nada más lindo que amar y ser amado. Pero claro, ya todos sabemos eso. Pero no saben cuánto más lindo es extrañar por unos días o unas semanas y llegar a un reencuentro.
 Una vez terminado el primer cuatrimestre de clases empezaron mis vacaciones, cortas pero vacaciones en fin. 
 Y mi reencuentro con mi novio fue distinto. Porque si bien lo veía cada tanto era un saludo y nada más.
 Hoy fui a su casa y después de ver un par de capítulos de una serie se quedó dormido al lado mío. Hay algo que hace que nunca pueda dormir en su casa, no se si es que mi cabeza siempre está a mil o por vergüenza.
 Y me pasó algo. Me quedé mirándolo un buen rato dormir. Me daba tanta paz. Me transmitía tranquilidad y ternura. Me salía esa sonrisa tonta que uno suele tener cuando el chico que te gusta te habla por primera vez. Me sentí llena. No necesitaba dormir. 
Entonces me agarró el ataque de siempre de querer llenarlo de besos y mimarlo. Y así fue mi día. Lleno de besos y abrazos. De miradas y sonrisas. De bromas y 
charlas. Como los primeros días. Como hace mucho. Como lo que necesitaba
Te amo Manu

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