A finales de los 60s y principios de los 70s, el cine del viejo oeste quedaría relegado. John Ford ya había hecho su obra máxima con The Searchers y Sergio Leone ya había terminado su trilogía del Spaghetti Western protagonizada por nuestro personaje en cuestión: Clint Eastwood. Estaba emergiendo un nuevo cine, jóvenes directores con una mirada del mundo que los rodeaba emergerían. Una mirada más oscura que predecería el cine de hoy en día.
Que no nos extrañe, plena guerra de Vietnam, el escándalo Watergate puso en evidencia a Nixon y lo obligó a presentar su renuncia y socialmente el clima mostraba sus falencias, la crisis del petroleo, drogas y violencia abundaban en la calle.
En esas circunstancias el cine, si su director es habil, nos permite parar la pelota y hacernos pensar mientras nos endulza con una primera historia. Es el caso de Dirty Harry.
Puede ser que Eastwood use traje y corbata pero tiene todos los estereotipos de sus películas pasadas: un solitario y duro personaje que simplifica su vida en una frase "Si me disparan, disparo". Obviamente a diferencia del oeste, aquí hay un sistema establecido con leyes que él mismo debe proteger.
La historia nos presenta en una serie de asesinatos de personajes corruptos: empresarios-mafiosos de los más peligrosos de San Francisco. Tras una inutil tarea de la policía en encontrar al culpable, llaman a Hal Holbrook (Clint Eastwood) para que se hiciera cargo del caso ya que estaba relegado por usar un método "violento" en casos anteriores.
Es interesante el factor de cómo interpela al público bajo el tema de los asesinatos, es gente que a nuestro parecer merece ser enjuiciada por sus actos sin escrúpulos pero que a la vez nos ubica en un dilema de si es la manera correcta. ¿Deben ser enjuiciados o sentenciados? De hecho la primera escena de la película es ver cómo uno de los corruptos sale absuelto tras una fallo de la corte al no tener suficientes evidencias. El mismo sistema está corrompido.
Holbrook tiene un dilema similar al de Batman, porque protege un sistema que sabe que está metido en la mugre que sabe que darle libertad a la justicia por mano propia es aún peor. Citando al Caballero de la Noche "Si mato a un asesino, el número de asesinos en el mundo seguirá siendo el mismo".
En una entrevista que William Friedkin le hizo a Fritz Lang, le preguntaron al director alemán acerca del uso de la violencia en el cine:
-Detesto la violencia. Quiero el público se vuelva mi colaborador e imagine lo peor que podría suceder.
En este caso Dirty Harry hace conocer los límites el público, es un espejo delante del espectador que sufre esa violencia, la permite y la efectúa



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