martes, 22 de noviembre de 2016

Mar del Plata es un pañuelo

Resulta que los festivales de fin de año convocan mucha gente y, aunque no parezca, Mar del Plata es muy chiquito. Nos conocemos, la mayoría porque frecuentamos los mismos lugares, y en su defecto, evitamos los mismos lugares. Los festivales son geniales, hasta que te cruzas gente que no queres ver.
 Este festival de cine no fue la excepción, ésta semana me crucé varios compañeros del secundario.
 A fines del año pasado y principios de este estuve pensando mucho y decidí dejar de lado el secundario, dejar de lado la gente de ese lugar, evitar pasar por el colegio, por la plaza Mitre, lo sentía como un peso.
 Hoy subiendo las escaleras eléctricas bajó una persona que fue mucho para mí, alguien del secundario del cual quise alejarme, o sentí que debía hacerlo. Nos miramos fijo, como leyendo en nuestras frentes lo que pensábamos. De a poco casi inconscientemente bajé la mirada y agaché la cabeza. No podía mirarla. Simplemente no podía.
 Después de pensarlo toda la tarde llegué a una especie de conclusión. Creo que, más allá del abandono que sentí en su momento y el enojo que me produjo eso, inconscientemente buscaba una justificación para alejarme. Alejarme de ese año de mierda, alejarme de la muerte de mi papá, de una mala relación, de culpa, de todos esos problemas que tuve en el 2015 (y tal vez hasta antes de ese año). El enojo fue una especie de justificación tal vez, eso es lo que creo.
 Sin embargo no tolero pensar en lo sola que me sentí una vez terminado el secundario. Un grupo de personas pareció sólo interesarse por que les pase la tarea, otro la verdad que no sé, pero sentía una mala sensación. Vieron cuando les habla alguien y sabes que en su cabeza piensa algo totalmente distinto y te está criticando directo con la mirada. Bueno, así me sentía.
 Entonces considero que ambas razones de por qué me aislé de todo eso. Me costó muchísimo empezar de nuevo. Nunca tuve la facilidad de hablar, imaginense cómo soy haciendo amigos nuevos..
 Recién a mitad de año logré amigarme o al menos acercarme a algunas compañeras.
 Ahora desconfío. De todos, incluso de los que no debería. Mis compañeras no saben mucho de mí,.
 Tampoco creo que les interese demasiado, pero en fin, la cuestión es que me cerré bastante. Pero creo que es algo bueno, ser muy abierta antes me ha traído problemas, ahora los problemas me los quedo yo y los organizo como puedo.

No sé si es lo mejor dar vuelta la página tan abruptamente, pero creo que fue la única manera de que no me afecte tanto la desgracia ocurrida.


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