Vengo a escribir hoy indignadísima. Estoy podridisima de la actitud argentina de todos nos cagamos en todo.
Cada semana tengo que lidiar con colectivos repletos de gente a reventar, el salame del chofer no entiende que no somos ganado, mete gente a lo loco y conduce como lo haría en el GTA.
Yo vengo con una mochila pesada, las maquetas y materiales en una bolsa (que muchas veces no puedo aplastar), la carpeta 35x50 y tratando de que los auriculares no se me caigan. Y qué pasa? Les cuento, hoy al lado mío había un señor, a su lado una chica, la señora del asiento delante suyo se levanta para bajar. Adivinen a quién le ofrece el asiento el señor. PERO CLARO! a la boluda que lo único que tenía en la mano era el celular. Y yo mirando con cara de "sorete, dame el asiento". Tengan en cuenta que estoy despierta desde las 7 de la mañana, yo me tomé ese bondi a las 6, no daba más.
Y ahí tenés el argentinismo, por ver un culo, por colgado, por chupahuevismo jamás le dan el asiento a gente como yo. En todo este año jamás me cedieron el asiento. AAAAAH PERO PARÁ, LA VIEJA CON EL ESMALTE IMPECABLE MERECE EL ASIENTO.
Y ahí te pones a pensar qué pasaría si armas lío y lo decís en voz alta, pero sabes que son tan turros que se reirian en tu cara.
Saben qué? Me voy caminando, manga de giles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario