Los que algunos ven como positivo, otros lo ven negativo. Uno cuando va al cine a ver una película de Woody Allen ya sabe lo que va ver. Esa nostalgia por el pasado, su infancia, su amada Manhattan, el Jazz de orquestas, las relaciones de familias, chistes acerca de la vida judía, etc.
Allen retorna en Coffe Society, lo que los hermanos Cohen hicieron en el 2015 con Hail Cesar! Ese amor por el cine y sus estrellas de los años 30s. Hail Cesar! con una mirada más mezcla glamour-política y el Coffe Society con glamour y comedia como nos tiene acostumbrado el director de 80 años.
No quiero hablar de la trama de la película porque ayer fui al cine sin haber visto el trailer ni saber quiénes trabajan, de la nada fue un mensaje:
"Vamos a ver la última de Woody Allen?"
La película toca una fibra personal ya que esa época me fascina, aunque mi década por excelencia sea la de los 50s, tiene todos los condimentos que me gustan: la golden age de Hollywood y el Jazz que estaba emergiendo. Eso más la gran fotografía de Vittorio Storaro (Apocalypse Now, Last Tango in Paris) y el arte de la película que hace que quieras quedarte a vivir en cada escena, sobre todo al finalizar el film en el amanecer de Central Park o en el Club.
A diferencia del último film que vi de él (Midnight in Paris), veo que trabaja más en el plano lo cual me agrada mucho, una escena en sí que me gustó mucho es la cámara quieta y el actor mismo haciendo los planos, haciendo cuando está lejos un plano general y cuando se acerca, un primer plano. El ya conocido montaje rápido del director yendo a la par de la comedia, haciendo descansar el romance de la película con una historia de gangsters entre familias, obviamente, judías.
Lo que menos me gustó fue, a veces, la actuación de Kristen Stewart que su rostro parece las lápidas donde fueron forjados los 10 mandamientos. Y más al final donde se torna insoportable, pero oiga, así debe ser para que la historia siga y veamos un poco la ironía hollywodense, si el director quería que su personaje me incomodara, lo logró. Y algo aparte de la película fue que a la derecha mía había una pareja joven comiendo pochoclos y abriendo su celular cada dos minutos. Un poco de respeto por favor!
Creo que a medida que pasen las décadas vamos a seguir viendo esa época con mayor cariño, y eso que durante ese tiempo ocurrieron las dos mayores desgracias del siglo XX como las Guerras Mundiales. Pero creo que Hollywood tuvo ese talento de que ante la desgracia de la realidad, la gente fuera al cine y tuviera una vía de escape. Y uno de los que llevan la bandera de la nostalgia es Woody Allen.

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