lunes, 12 de septiembre de 2016

Cuando llueve

Cuando llueve me gusta ver los charcos y sentir que esa Candela reflejada y un poco estirada existe en un mundo paralelo, pero no el típico mundo paralelo donde todo sucede al revés, sino uno donde sucede lo mismo que en este mundo, pero se toman otras decisiones. El mundo del "y qué hubiera pasado sí..."
 Me gusta ver correr el agua en el borde de la calle, tan rápido como ríos. Me hace acordar a la vez que perdí una ojota en un verano con tormentas. Se lo llevó una corriente y terminó en el hueco de la alcantarilla. Me hace reír recordarlo. Nunca corrí tan ridículamente. Empapada, gritando y sin una ojota.
 Me gusta ver las ventanas del colectivo empañadas para ver las luces como nipuntitos irregulares y brillantes, como luces de Navidad. Me encantan las luces de Navidad, por eso tengo unas colgadas en mi cuarto.
 Me gusta pisar charcos cuando llueve y hace calor. En el secundario con una amiga luego de tratar de evitar charcos y que resulte imposible nos rendíamos y metiamos el pie completo en cada charco, pagándolos para que el agua explote como estallidos de cristal. Riéndonos de la gente cuando nos miraban raro. Extraño un poco a esa amiga, pero las razones por las que no la volví a ver siguen en pie.
 Me gusta ver a la gente con el pelo mojado. Caso nunca veo a las personas con el cabello mojado y aplastado, se ven distintos, es interesante. Yo nunca dejo que me vean con el pelo mojado, por una cuestión estética.
 Me gusta imaginarme historias de parejas románticas bajo la lluvia. Ya sea el típico beso bajo la lluvia. La llegada de alguno a la casa del otro empapado pero con unas ganas desesperantes de verla. Cafés mirando ventanas con clima lluvioso.
 Me gusta el olorcito a tierra mojada, me encanta.
Me gustan los relámpagos, los truenos que te hacen temblar hasta la médula, y el cielo gris casi negro. Me encanta.


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