No es que tenga tiempo para escribir sino que, uno hace tan íntimo lo que uno escribe que no es algo que debe hacerse a la ligera, no es hacer un mandado o una responsabilidad a cumplir como si fuera un trabajo, la disciplina se la pone uno al publicar día a día, o al menos eso se intenta. Digamos falta de ganas, falto de contenido para contar algo, cansancio por otras responsabilidades, etc. Voy hacer un resumen de lo que hice durante este fin de semana, que básicamente fue mirar películas, películas y películas:
Estoy haciendo un revisionismo de Star Trek porque estoy bastante entusiasmado por la nueva (Star Trek Beyond) que su pre-estreno es el miércoles, y obviamente voy a estar ahí. La segunda de J.J, que es Star Trek Into the Darkness es magnífica, se nota el fanatismo que tiene Abrams sobre Spielberg que básicamente la intro del film es la misma que la de Indiana Jones Raiders of the Lost Ark. Historia bastante atractiva, tanto para el ojo del fan como para el del público y unos efectos geniales.
Vi una de las peores películas de la historia que la miré sólamente porque la protagoniza un cantante hardcore de la old school que me encanta: Henry Rollins. La película es de este año y se llama The Last Heist, es acerca de unos delincuentes que entran a robar un banco, pero resulta que uno de los rehenes es un asesino en serie que tiene como fetiche el arrancarle y coleccionar los ojos de sus víctimas. Ese es Rollins y uno a uno los va bajando. Efectos horribles, diálogos sin sentido, muy de bajo presupuesto pero desde el lado creativo también.
Después me asombré, realmente me encantó y la reocmiendo mucho: The From U.N.C.L.E o El Agente de Cipol. Estilo James Bond pero tirando comedia, pero no a lo comedia de Seth Rogen, es el equilibrio perfecto entre acción, intriga y gracia. Transcurre durante la Guerra Fría y dos espías (un norteamericano y comunista), hacen equipo para investigar la consrucción de una bomba de uranio en manos de un fascista italiano. La dirección de arte y vestuario es magistral.
Mis ojos estaban fritos pero pude volver a ver y emocionarme con Rocky, nada, sin palabras, una película que trasciende el género y pasa a ser parte de la historia del cine. Si soy profesor de filosofía y quiero que mis alumnos aprendan acerca del héroe aristotélico, les muestro Rocky.

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