martes, 23 de agosto de 2016

Paladares insípidos

Hay pequeñas cosas de las que realmente me siento orgullosa, o al menos agradezco poder disfrutarlas de la manera en que lo hago.
 Últimamente veo muchas personas que toman té, que comen sin sal, que no le ponen vinagre a la ensalada. Gente que tiene un paladar aburrido de cosas sin sabor. O al menos es mi opinión.
 Es imposible comparar un té con el riquisimo café con espumita y azúcar. Y no acepto que me discutan que el té es mejor. O acaso alguien pasó caminando por la calle y dijo "qué rico olor a té"? Nooo, es un " qué rico olor a café recién hecho". Té común: no sabor. Té saborizado(y por eso el otro deja de tener sabor): jugo de frutas caliente.
 Después está el sagrado vinagre. Creo que es de los condimentos que más me gustan después de la sal. Ese momento en el que se te estruja la cara de lo ácido que es, es ideal. Es lo que le da rock a tu ensalada aburrida de lechuga. Los que le mandan limón safan, pero el vinagre es el que le da vida.
 Hablando de ácidos, los caramelos ácidos. No sugus, no masticables, no Billiken incomibles sabor a yogur. Ácidos que te revuelven la boca y duran como una hora.
 Gente que no le gusta el chocolate amargo. QUÉ LES PASA?. Para empezar, el chocolate blanco ( que por ende pasa a ser su favorito), no es chocolate, es una pasta de algo mantecoso y colorante, no es chocolate. ¿Qué más rico que el chocolate puro bien negro? Aparte el negro compensa el dulce de leche de un bombón y lo equilibra a la perfección, el blanco lo empalaga.

No lo sé, me gusta poder disfrutar de esos sabores fuertes porque creo que también hacen más tentadoras a las comidas, las vuelven divertidas, juegan con el sentido del gusto. Por eso no comprendo el desprecio a las cosas que nombré.
 Sobre gustos no hay nada escrito, bueno ahora sí.


Estos caramelos me hacen feliz

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