Hoy a la tarde estaba releyendo y editando un texto que hace mucho tengo colgado, no está terminado pero básicamente es la historia de una mujer que sabe cuándo va morir y que su deseo ahora es quedar, un recuerdo de lo que fue, conoce a un escritor, romance y no puedo seguir porque ni yo sé cómo termina. El tema es que mientras lo hacía me llega un mensaje de mi amiga Vic para contarme que falleció una compañera de curso.
Fue como un shock, me empecé a reír porque cuando me pongo nervioso o en el momento menos indicado se me escapa la risa. Camila sufrió un acv el domingo y el martes ya había fallecido, la había visto la última vez hace nada, dos meses. Me sentí comprometido a ir al velorio para darle mis respetos a los padres, obvio, solo no iba a ir, y Victoria me acompañó.
En el camino hablamos de lo qué hay que decir en una situación así, las palabras se desvanecen en la realidad que no puede ser modificada más allá de lo indicado que sea nuestro lamento. Pero yo creo que estando allí más allá de que no digamos nada, es lo que vale, acompañar en el momento.
El lugar lleno y no paraba de entrar gente, vimos a otros compañeros de curso y un par de caras conocidas. No sabía si subir a verla o quedarme con la imagen de hace dos meses. Por morbo subí, me lamento ahora porque esa imagen repercutió ayer, la veía en la calle, el sueño de anoche fue difícil. Pálida, con ese plástico en los labios para que no se le abra la boca. La imagen de ella, la chica más linda del curso y la de ayer. Era la persona que vos veías y pensabas "Que buena persona, no se mete en problemas, una familia ejemplar, un futuro prometedor".
Llegó el momento de saludar y en un momento dudé de hacerlo.
"Andá vos primero que yo te sigo".
Esperando, claro, porque todo el mundo saludaba a los padres. Primero lo saludé a él, un beso y unas palabras, un hombre alto, fuerte, pero destrozado por dentro. Luego la madre, beso y palabras, ella estaba perdida, la mirada, todo.
Momentos así hace que uno se cuestiona lo que hará a futuro y el tiempo que uno tiene, porque no pensamos todo el día en la muerte porque sino no vivimos, aunque parezca irónico.
Me planteo varias cosas que ni yo todavía sé, pero agradezco a Camilia de que dentro de su desgracia me haya dado una cachetada de "Viví".
Fue como un shock, me empecé a reír porque cuando me pongo nervioso o en el momento menos indicado se me escapa la risa. Camila sufrió un acv el domingo y el martes ya había fallecido, la había visto la última vez hace nada, dos meses. Me sentí comprometido a ir al velorio para darle mis respetos a los padres, obvio, solo no iba a ir, y Victoria me acompañó.
En el camino hablamos de lo qué hay que decir en una situación así, las palabras se desvanecen en la realidad que no puede ser modificada más allá de lo indicado que sea nuestro lamento. Pero yo creo que estando allí más allá de que no digamos nada, es lo que vale, acompañar en el momento.
El lugar lleno y no paraba de entrar gente, vimos a otros compañeros de curso y un par de caras conocidas. No sabía si subir a verla o quedarme con la imagen de hace dos meses. Por morbo subí, me lamento ahora porque esa imagen repercutió ayer, la veía en la calle, el sueño de anoche fue difícil. Pálida, con ese plástico en los labios para que no se le abra la boca. La imagen de ella, la chica más linda del curso y la de ayer. Era la persona que vos veías y pensabas "Que buena persona, no se mete en problemas, una familia ejemplar, un futuro prometedor".
Llegó el momento de saludar y en un momento dudé de hacerlo.
"Andá vos primero que yo te sigo".
Esperando, claro, porque todo el mundo saludaba a los padres. Primero lo saludé a él, un beso y unas palabras, un hombre alto, fuerte, pero destrozado por dentro. Luego la madre, beso y palabras, ella estaba perdida, la mirada, todo.
Momentos así hace que uno se cuestiona lo que hará a futuro y el tiempo que uno tiene, porque no pensamos todo el día en la muerte porque sino no vivimos, aunque parezca irónico.
Me planteo varias cosas que ni yo todavía sé, pero agradezco a Camilia de que dentro de su desgracia me haya dado una cachetada de "Viví".

No hay comentarios:
Publicar un comentario