viernes, 12 de agosto de 2016

Rainy mood

Creo que de las cosas que he probado hacer sola, viajar fue una de las más placenteras. Me da miedo, sí, pero viajar sola por primera vez fue inquietante, fue casi sin miedo porque lo tomé como un desafío. Las ansias de independizarme, de decir "yo puedo sola" me ganaron. Estaba lloviendo a cántaros, y durante todo el viaje me ayudó eso. La lluvia me hace pensar en mí papá, en lo que le encantaba, en esas noches que nos quedábamos mirando la ventana para ver o escuchar los relámpagos rugir. Era increíble, y es algo que realmente amo. Por eso cada vez que llueve siento su presencia, siento que me está mirando. O tal vez que está triste y por eso el cielo llora. El día de la colación que leí un discurso para él llovió todo el día. También el día de mi primer parcial, si no recuerdo mal.
 Y fue así. Y me sentí llena. Me sentí sola pero acompañada al mismo tiempo. Y por primera vez sentí que esa barrera de miedos se había ido por un par de horas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario