domingo, 28 de agosto de 2016

Compañeros

Con cuidado se sentó sobre la cama, procurando no despertarlo. Se quitó el sweater y lo arrojó al suelo. Luego desprendió su corpiño y lo dejó sobre el sweater. Se envolvió en las sábanas, estaba tensa por el frío. Sus pies helados trataron de buscar algo de calor en las piernas contiguas. Él alejó sus piernas de golpe.
 Tomó las rodillas con sus manos y se acurrucó. Sus ojos le dolían, estaban rojos e hinchados. Se sentía agotada, pero no podía dormir.
 Él se volteó, aún dormido. Ella lo miró, lo observó con detenimiento, las lágrimas corrían por su rostro, no podía contenerlo. 
 Abrió los ojos lentamente y luego suspiró. Limpió las mejillas de su pareja y le sonríó. La tomó de la cintura para acercarla, y le dio un cariñoso beso en la frente. Enredó sus piernas con las de ella y se puso a jugar con su pelo.
 Lentamente los músculos de la joven se fueron aflojando, el frío fue cesando, y el corazón se fue recuperando. En tan sólo minutos sin siquiera notarlo cayeron en un profundo sueño.

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