sábado, 13 de agosto de 2016

Basta de tanto chamuyo!


Ayer con mi novia asistimos a la proyección de cortos del MARFICI. Eran 8 cortos ponele, de los cuales vimos 6 porque ya no podíamos estar más. Es verdad que yo soy medio lelo, pero yo cuando voy al cine pido que me entretenga, y que sobre todo la historia tenga sustancia, un hilo que me conecte. Ayer nada:

Un plano eterno a un bosque con una voz en off.

La cámara siguiendo a una directora de teatro que no paraba de decir "Soy un invisible".

Una animación muy buena pero que carecía de historia.

Los otros no me acuerdo tanto, a lo que yo voy es que las ideas están buenas pero que carecen de sentido, lugar. Es cierto que Fritz Lang dijo que el cine es imagen, pero a la vez una película antes de serlo, es un guión o un libro, y este debe tener un desarrollo.

Si uno quiero trascender en lo estético en el cine, debe entender que este depende del público como decía Hitchcock. Entonces para mostrar lo tuyo, uno lo debe seducir. Doy el caso de Murnau que claramente a casi 100 años de su cine, sigue enseñando cómo filmar. Murnau quería trascender en la imagen pero a la vez lo envuelve en una historia de amor como en Sunrise para justificar cada elemente que usa.

Cocina, la comida no es cruda.

Después llegamos a casa y nos acostamos con la tele prendida en los Juegos Olímpicos en la Tv Pública. Pasada la medianoche me despierto y me quedo mirando un poco la tele porque iba a empezar una película. Era The Seachers, o más conocida como Centauros en el desierto o Más corazón que odio.

La película ya la había visto antes. Dirigida por John Ford, alumno de Griffith, tranqui. Protagonizado por obvio...JOHN WAYNE. Retrata la historia de un grupo de indios que secuestra a la sobrina de Wayne (un perdedor de la guerra civil con un rencor hacia los indios). Este emprende su búsqueda con su otro sobrino que tiene mitad sangre india, pese a la diferencia ambos pasan años buscando a la chica hasta que la encuentran. Pero lo que sucede es que la nena ya era adolescente y había sido criada con los indios, entonces durante el clímax de la película cuando Wayne no sabe si salvarla o matarla. Obviamente la salva.

Ahora bien, nos ponemos en contexto con la película, año 1956, protestas raciales en todo Estados Unidos, violencia, intolerancia. Ford en vez de hacer un documental de tres horas, tomando testimonios, mostrando la violencia en sí. Hace una de vaqueros, el mejor western y queda en la historia. Entretiene a todos, no cae en el discurso aburrido. La figura del héroe incorrecto que tiene su herida pero puede redimirse, esa figura nació en otra película de Ford y protagonizada por Wayne, en Stagecoach de 1939. En The Searchers, 17 años, el círculo se cierra.

Después están las personas que te citan directores europeos que la verdad es para pegarte un corchaso un domingo a la tarde mientras vez Golf. Después están las personas que recurren a la pornografía de lo obvio y sobreexplicativo, haciendo entender que el público es ignorante y hay que explicarle, Después están las personas que no cuentan historias, hacen cortos o películas para chapear en festivales, se creen más importantes que su obra.

Luego está John Ford, un viejo que todo lo hacía en una toma, y se enojaba si recurría a la segunda. Una persona que no reconocía su genialidad, la ignoraba para no opacar su filmografía y decía su típica frase:

"Sólo hago películas del oeste".

Pueden decir, si pero tenía a Hollywood detrás, el talento no se compra. Y ante la adversidad nace la improvisación, la creatividad.

Termino con una frase de Steven Spielber, su mejor alumno:

"Antes de hacer una película, miro una película de John Ford. He mirado The Searchers más de 30 veces".

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