jueves, 28 de julio de 2016

Psicología barata



Fui una vez al psicólogo porque mis papás me decían que debía socializar más, al principio sentí frustración y una perdida de dinero de ellos, pero luego lo vi como "bueh, siempre hay una primera vez. Si tanta gente va, por algo debe ser". Mi único pedido fue que sea mujer porque me abro más a la charla con el otro sexo.

Era en su casa, una mujer de unos cuarenta y tantos. Sonrisa algo falsa, interés falso, pero lo valoro porque se debía ganar el sueldo. Obviamente yo cerrado, y silencio puro, tampoco le iba a facilitar su trabajo, quiero ver si tu título sirve de algo. Cuando conozco a una persona me gusta escucharla, no yo hablar, es como en el truco, me gusta que la mano sea la otra persona, escucharte y tener un panorama de lo que hay.

Le empiezo a contar de mi familia, que no estoy convencido de estar acá y que pienso que es un gasto. Hacemos cronología de amistades, metas y en un momento me corta y me dice:

"Creo que tenés un problema espiritual".

Creí haber leído en la entrada "Psicología" y no "Paraspicología". Todo bien con lo espiritual, creo en Dios, pero no es a lo que me han obligado venir acá. Me tenés que contestar en base a lo que te cuento el por qué me cuesta socializar. Mucha cosa enroscada. Yo te digo un auto-análisis que me hice hace unos años:

"Me cuesta hacer amigos porque soy una persona tímida, insegura, muy desconfiada de los demás y que para no tomar riesgos emocionales, prefiere formar una actitud fría y aburrida. Una coraza emocional." 

No le veo lo espiritual en el medio. Así que un fiasco, terminó la sección y le dije a mi mamá que no quería volver. Como tenemos un código, como toda madre con su hijo, sabía que lo decía en serio y con una razón. Sin preguntar por qué no volvimos más y he costeado mis mambos para tener amistades.

Jodete Freud.


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