Blog dedicado a la expresión del día a día de dos personas con mucha imaginación y poca fama.
viernes, 8 de julio de 2016
Impulso
Mónica se levantó de la cama casi de un salto. Había tenido un sueño muy extraño y sintió que era una señal. Su corazón latía fuertemente. Le temblaban las manos.
Fue a lavarse los dientes, la cara y luego se puso ropa para salir. Eran las seis de la mañana, pero ella tenía que hacer lo que vio en su sueño, no podía esperar más.
Aún con el cabello sin peinar salió de su departamento y comenzó a caminar hacia su destino. Sería el comienzo de una nueva vida, al fin tendría el valor suficiente para hacerlo.
Sus piernas comenzaban a picarle, y su pecho se estaba tornando de un color rojizo.
Hacía frío y apenas se había puesto un abrigo.
Tomó el colectivo, el conductor lo miró con cara seria cuando ella lo saludó agitada.
Se sentó al final del vehículo, rebotando en cada cuadra que andaba.
Su flequillo se revolvía con el viento proveniente de la ventanilla.
Se sentía más viva que nunca, una esperanza debajo de todo ese polvo en su corazón surgió.
Llegó al edificio donde trabajaba. Recién estaban abriendo las puertas. Ella entró disparada y subió al ascensor. Se miró al espejo que había dentro y acomodó sus cabellos revueltos. Luego esbozó una sonrisa a sí misma.
Las puertas se abrieron. Esquivando personas con pilas de papeles, llegó a la oficina de su jefe. Tenía que hacerlo en ese momento.
Ahí estaba él, con más ojeras de lo normal. El pelo mojado por una ducha previa tal vez, y un leve aroma a limón.
Mónica tomó aire y abrió la boca para hablar. Pero su jefe la interrumpió.
- Ah, llegaste temprano. Justo quería hablar con vos.
Mónica iba perdiendo su coraje de a poco.
- Resulta que la empresa está teniendo unos cambios bastante bruscos en lo que trata el personal. Tal vez parezcan malas noticias, pero me veo obligado a hacerlo y espero que lo comprendas. Es muy difícil para mí pero creo que es lo mejor. Sé que luego conseguirás algo mejor, o al menos yo me aseguraré de que así sea.- los ojos de ella comenzaron a brillar, tornándose robos por tratar de contener las lágrimas- Estás despedida.
El corazón de Mónica se rompió en mil pedazos. Trató de no llorar, pero era imposible. Fue en ese momento cuando notó el frío que tenía y que por su inconsciencia había salido con una remera de mangas cortas.
Esbozó una sonrisa y asintió con la cabeza mientras sus lágrimas se derramaban sobre sus mejillas.
-¿Por qué lloras?- le preguntó su jefe.
-Llorar?- apenas podía hablar- sólo estoy sensible.
El hombre se acercó a ella, con delicadeza tomó su mejilla y limpió una de sus lágrimas. Ella se sentía aún peor.
Sin esperarlo, el hombre la besó. Su cerebro explotaría por tantas confusiones.
-No quisiera estar por encima de la persona que amo- dijo él.
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