domingo, 24 de julio de 2016

Gratos momentos

El momento era tenso. Ambos sabían lo que iba a pasar, lo que debía ocurrir. El silencio tenso e incómodo era la discusión muda de quién se atrevería a dar el primer paso.
 El vapor de la pava salía con rapidez. Él apagó el fuego, luego-sabiendo que había fallado por su timidez- tomó ambas tazas con sus respectivas cantidades de café en granos y les echó agua.
 Con cuidado tomó las tazas y le acercó una a la muchacha. Ella sonrió complaciente, aún en silencio. Y con la taza entre las manos se acercó a la ventana.
 Las personas, diez pisos por debajo, parecían pequeñas manchas movedizas, parecían insectos.
 Luego de un gran suspiro, soltó lo primero que vino a su cabeza.
-Creo que va a llover
Él, ya sentado en el sofá asintió con la cabeza.
 Ambos cafés eran intomables. Estaban hirviendo por poco.
 -Tenés música?- dijo ella, tratando de cortar un poco ese silencio
Él se puso de pie y reprodujo una canción de Coleman Hawkins, Body and Soul.
  Ella seguía observando la ventana, el cielo se hacía cada vez más gris, y el departamento se volvía más oscuro.
 El joven encendió una lámpara de pie junto al sofá. La habitación se tornó cálida con la luz amarilla. Luego dejó la taza sobre la mesa ratona para acercarse a ella con lentitud.
 A espaldas suyas acercó su rostro para apreciar el perfume a jazmines que tenía. Rodeó su cintura para llegar a la taza de la joven y así reposarla junto a la otra.
 Leves besos rodearon su cuello, desvistiendola de todos los nervios, de todos los problemas y tensiones que tenía. Aflojando cada uno de sus músculos, produciendo sólo un sentimiento de gratificación.
 Al voltearse ambas miradas hablaron por sí solas, y un apasionado beso terminó con toda la tensión.


Gratos momentos.

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