Tal vez lo que más me gusta no sea el diseño, sino lo que conlleva esta profesión, resolver un problema. Es algo que siempre me gustó, tratar de averiguar las posibilidades en juego, los pro, las contra. Analizar las situaciones para actuar de la mejor manera posible y resolver un problema en específico.
Por eso no me metí en ingeniería, aunque casi lo hago, iba a seguir ingeniería textil. Pero los ingenieros se aprenden los procesos y demás pero no interactúan con las nuevas posibilidades, o al menos en su mayoría.
Me gusta también el hecho de tener al usuario como objetivo principal. La relación entre el objeto, el usuario y el contexto en el que se use. Y lo más gratificante es saber que ésta carrera te abre el panorama a muchas cosas, tales como materialidad, resistencia, ergonomía, arte, sociología. Es enorme la cantidad de cosas que deben analizarse antes de proyectar.
Cuando era chica me mandaba mis macanas tratando de investigar cómo funcionaban las cosas. Casi rompo la Nintendo NES, una lámpara. Rompí un termómetro, varios portaminas, entre otras cosas. Pero de eso se trata todo. La curiosidad, alimentar la imaginación constantemente, pensar más allá de lo que vemos.
Es un poco triste que haya diseñadores increíbles y que nadie sepa cómo se llaman, incluso yo. Hay cosas que usamos cotidianamente sin pensar cómo se hizo y ver el proceso es algo totalmente interesante. ¿Se acuerdan de ese programa en Discovery que se llamaba "así se hace"? Bueno, era mi favorito. Ver las industrias, ver las maquinarias, los materiales antes de ser procesados.
¿O me van a decir que nunca se preguntaron cómo se hace el cereal?¿O por qué los plásticos de las tapas de shampoo resisten tanto a la flexión si es un plástico?
Bah tal vez no lo pensaron, pero si se los dicen seguro les interesa. Eso es algo humano, nos gusta lo desconocido, y a la vez nos asusta.
La facultad consume todo mi tiempo y mis horas de sueño, pero sé que lo disfruto y, aunque no tenga un trabajo asegurado de diseñadora, voy a enriquecer mi cabeza más que cualquiera que no estudié una carrera, y eso me hace feliz.
Mesa Tulip, de Enero Saarinen

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