Muchos sueñan con ser cosas grandes, con ser súper reconocidos. Bueno, yo un poco también, pero tengo un deseo que no es demasiado grande, y suena un poco tonto. Quiero tener mi propio piano bar. Que de día tenga miles de historias entre parejas y café, y por las noches suene música alegre o tranquila y se escuchen los tintineos de los vasos de vodka y vino. Parece un deseo fácil, pero yo creo que pocos lugares logran cumplir con todo esto. Quisiera llegar a generar un ambiente donde las personas se quieran quedar, quieran volver cada fin de semana.
A veces los sueños o deseos son más cercanos de lo que parecen. No siempre hay que pensar en cosas imposibles. Cuando pones los pies en la tierra, ves lo posible y pensas ¿qué es lo más lindo que puedo hacer? Y uno es un poco más feliz, o al menos se siente más lleno, porque sabe que logró cumplir con algo.
No digo que soñar cosas gigantes sea malo, es más, nos da impulso a ser mejores personas.
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