viernes, 27 de mayo de 2016

Religión en el siglo XXI

En uno de esos rayes de pensar cosas que nada que ver en el bondi, vi persignarse a n par de personas al pasar por la catedral y me puse a pensar. Ya nadie te mira mal por ser ateo. Es más, creo que hay cada vez más aros en el país-no sé en el resto del mundo- y creo que es como la nueva era de la no creencia.
 Ya hemos visto tantas cosas que desconfiamos de casi todo, ya no suponemos tanto. Antes ( y en algunos lados hoy en día) se utilizaba la religión y las creencias como una herramienta para atemorizar y controlar a la sociedad. Pero en un siglo donde la gente ya no confía en lo que no se puede probar, ¿de qué sirve?
 Yo pienso que lo que sucede hoy es que el hombre no tiene otro miedo más que la desaprobación social. Nadie quiere ser excluido. Entonces el medio de control pasa a ser otro, la tecnologías, la moda, lo innovador.
 Yo no tomé la comunión, jamás me interesó estudiar catesismo, y nadie me juzga por ello, mientras que hace 50 años me hubieran pegado con una regla o empapado con agua bendita.
 Es algo bueno haber salido de esa cáscara un poco, del control de la iglesia. Sin embargo, parece que le facilitamos el camino a la gente apoderada. Es tan fácil como crear una nueva app y que todos la descarguen.
 Y voy a la pregunta de siempre: progreso o retroceso?

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