lunes, 2 de mayo de 2016

Prejuicio a los escritores

Hay algo que me viene picando desde hace rato y no es un mosquito. Me molesta un poco que cada vez que le cuento a alguien que escribo sólo piensa en poesía. Como si fuera lo único que se puede escribir. No me gusta la poesía, soy de las pocas escritoras a las que no le gusta prácticamente ningún aspecto de la poesía. Considero que la prosa logra expresar de mejor manera una idea o un sentimiento, mientras que en la poesía sólo hay muchas oraciones que en bastantes ocasiones carecen de conectores, donde uno interpreta lo que quiere del texto y donde a veces es casi incomprensible. Una profesora de literatura me dijo una vez que le gustaba lo que yo escribía porque lo consideraba con una medida justa de descripción y una síntesis muy entendible, que en otros textos demasiado metafóricos no de daba. Un hermoso halago, y me ha dejado pensando.
Tengo tres libros de poesía en mi biblioteca que jamás he abierto. Ni hablar de la poesía vanguardista. Igual es sólo mi opinión, hay gente apasionada por éste tipo de textos.
 Volviendo al punto inicial, me enoja que consideren que el que escribe siempre termina en la poesía. Les cuento que no. Soy un ejemplo. Y otra cosa que me pica es que las personas me miren extraño cuando digo la palabra "prosa", no saben el significado. No sé si es el colegio que nunca les dejó en claro que hay dos tipos de escritura, en verso y en prosa, pero el problema es que cuando hablan conmigo no lo saben, y me miran como bicho raro. Lo más triste es que son características básicas de la escritura, no hace falta ser escritor para saberlo, es cultura general.
 Acá les dejo una poesía vanguardista que nunca entendí ni pretendí encontrarle un sentido rebuscando en mi mente. Sólo para compensar por lo dura que soné en contra de la poesía, se los dedico a esos admiradores de dicha manera de redactar.


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