Mi mamá suele decirme que siempre escribo cosas tristes. Yo creo, y me parece que más de uno fuera de este blog, que las tristezas, los problemas, los corazones rotos, son lo que hace interesante una lectura. ¿Quién quisiera leer Metamorfosis sin que el tipo sufra por eso? Nadie, sería la historia de un hombre que se convierte en bicho y la pasa bomba. No. Ósea. No.
Además hay que pensar, ¿qué le gusta a la mayoría de la gente cuando lee? Sentirse identificado. Nadie se siente identificado con un tipo que se la pasa riendo de acá para allá, o no muy a menudo. Uno se siente más identificado con los desamores, la soledad, los problemas de cualquier tipo.
No me gusta que me digan que escribo cosas deprimentes, yo no soy una chica deprimente, creo. Y la escritura es lo que uno es. Yo soy todo lo que escribo, hay parte de mi en cada uno de mis cuentos. ¿Y saben qué? Si escribo cosas felices. Hay muchos cuentos románticos que escribí donde la chica termina con el chico. Porque la gente también se apasiona por la fantasía, por lo imposible. Y si leen que un amor que parecía imposible se cumple, ¿qué mejor lectura?
Ahora me voy a hacer un café
Mañana les escribo un cuento no feliz como dijo mi mamá una vez.

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