sábado, 14 de mayo de 2016

Manías

Hay cosas que la gente sabe de mí pero nunca se acuerda, saben que lo escucharon alguna vez, pero lo ignoran inconscientemente. Lo toman como algo tan natural que no ven que sea posible que haya alguien a quien no le guste hacer tal o cual cosa "normal". Entonces te miran raro o te juzgan.
 No me gusta ir al cine. Mucha gente, risas exageradas, ruidos de paquetes, pochoclos, me siento encerrada, cuando salgo me siento como desorientada. No me gusta. Prefiero ver películas en casa, envuelta en una sábana, en mi cama que es más cómoda que una butaca de cine. Prefiero poder pausarla para ir al baño que tener que esperar a un intervalo, o peor, que no haya intervalo y no poder levantarme. Tengo que acomodarme los horarios para poder ir al cine con tiempo para sacar las entradas si tienen reserva, ir pronto para aprovechar y que haya lugar. No, en mi casa no pasa eso. Me siento donde quiero, pongo play, la miro. Corta la bocha.
 No me gusta la menta. Odio la menta. En cualquier forma, ya sea en pasta de dientes, en chocolate, en helado, en chicles. Apenas me banco el leve aroma que tiene mi desodorante de menta. Maldito sea el creador de esa planta. Las veces que me han compartido pastillas que pretenden ser sólo de naranja o frutilla y terminan siendo una mezcla frutal con menta, son innumerables. Encima la menta es algo que contagia todo. Vos compraste un kilo de helado y le pusiste tres gustos buenos y es la bomba, ahora, si le pusiste un poquito de menta, te invade tooooodo lo rico de los otros gustos. TODO sabe a menta.
 No me gusta salir a almorzar con personas. La cena es algo que no tengo problema, no sé, la noche tiene esa magia que hace que todo sea lindo. Pero los almuerzos no me gustan. Principalmente no me gusta que me vean comer. Suelo ser muy torpe para comer si me pongo tensa y si estoy frente a alguien eso se intensifica. En publico como hasta la empanada con cubierto, y me gastan por eso. Mi papá lo hacía todo el tiempo, él se comía hasta la hamburguesa con tenedor y cuchillo con tal de no enchastrarse todo. Lo re bancaba en esa.
 Odio tomar de botellas/latas. Tengo la mala costumbre de no compartir vaso, pero peor es la de no compratir botella. Mamá a veces me insiste con llevarme una botella de agua si salgo y hace mucho calor. Nunca le hago caso. No me gusta tomar de botellas. Incluso habiendo tomado yo. Es un pico muy pequeño para la boca humana. La rosca de la botella guarda cualquier germen aunque lo laves treinta veces. Y las latas. Aaaah...las latas. SIEMPRE, pero SIEMPRE, se cae todo por mi cara. Termino llena de gaseosa o lo que sea que esté bebiendo de una lata. Son lindas, sí, son fáciles de llevar, pero para tomar, son muy malas. Mal diseño, mal invento. Eso sí, comparto mate sin problema, no sé por qué, es sólo una manía.
 No me molesta usar tacos. Es mas, me encanta. Aunque me pregunten mil veces si me duelen los pies no me va a importar. Adoro usar zapatos altos, aunque me duela, aunque me lastimen. Me suben el autoestima, y me hacen alta.
 Adoro el vinagre, el limón, la sal y todo lo que resulte fuerte. No le tengo miedo a probar cosas ácidas. Ahora, no me pongas un grano de pimienta porque te lo escupo. Nadie lo entiende. En mi casa jamás se comió con pimienta. Nunca. Mi papá muy pocas veces le ponía a su plato de guiso, pero el resto de las comidas, no. Pica, es feo, es desesperante, te agarra calor, ¿a quien le gusta eso?
 Me gusta la música alta, sí. Y sí, me voy a quedar sorda. Pero ¿Saben qué? Voy a quedarme sorda habiendo disfrutado al máximo todas esas canciones que me encantan. Nunca me voy a arrepentir de eso.
 Me gusta usar jeans. No me voy a poner shorts, no me gustan. Sí, me muero de calor. Es mí cuerpo, no su cuerpo. Yo transpiro, no ustedes. Yo me jodo, no ustedes. El pantalón es cómodo. No te tenes que fijar si te pasaste o no la gillette. No tenes que andar pensando: ¿Estoy muy blanca?. Si refresca a la tardecita vos safaste porque tenes jean, mientras que la otra que se hacía la veraniega super hot se está cagando de frío. Jean.
 Prefiero mil veces hacer mi tarea en la cama que en un escritorio. Tengo todo tirado, sí. Pero pienso de otra manera. Me relajo.
 No, el jazz no me aburre. Podría escucharlo todos los días sin cansarme. No me da sueño, no me hace mas plaga. Me gusta. No tengo que escuchar bachata para sentirme con energía.
  Agarro mal el tenedor. Es una costumbre que tomé de mi papá, también. De chica yo lo veía y me copié. Y no corto mal la comida ni como extraño. Corto la comida diferente, nada más. La comida va a tener el mismo gusto aunque la cortes de una u otra forma, así que no es relevante.
 El café con leche me gusta hacerlo distinto. Yo no me sirvo el café caliente y después le pongo la leche. Si lo hago así se me enfría el café. Yo sirvo todo junto en una taza y lo meto al microondas. Agua, leche, café y azúcar. Es lo mismo, se los juro, no es nada nuevo. No es asqueroso, es lo mismo.
 Tengo muchas más de éstas pero por el momento las voy a dejar por acá. Sólo quería hacer mi descargo del día.

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