martes, 24 de mayo de 2016

La verdad de la milanesa

Me gusta ir en el colectivo y ver las luces de las casas prendidas, las siluetas de la gente tras las cortinas. No es de chusma, bah, no sé. Me da curiosidad la intimidad, esa parte en el que uno llega a casa después de estudiar o trabajar y se relaja, deja de pretender ser algo y suelta todo. La verdad de las personas.
 Me gusta sobre todo en Navidad mirar las ventanas iluminadas de colores. Ver en las puertas de los edificios los pinitos con luces de colores y guirnaldas brillosas. No sé, siento que esas decoraciones me generan calidez y relajo. La Navidad es relajo a veces, diciembre, vacaciones y esas cosas.
 Los griegos tomaban su casa como un lugar extra privado y era un lugar cerrado donde no pretendían recibir visitas. Sólo era un lugar de familia, un lugar dónde nadie más podía ingresar salvo los esclavos. Imaginense a mi con lo que me gusta eso de ver las luces encendidas de las casas estar yo en la Grecia Clásica, bastante feo.
Es cierto que el ser humano necesita estar en su momento privado y demás, pero creo que sería genial poder vernos como realmente somos. Para esa gente que se la pasa en su casa sin salir-un poco como yo- no sería bueno que alguien de afuera desde la ventana lo saludará con la mano y le sacara una sonrisa?
 Son tonterías mías, pero es lindo jugar con un mundo paralelo donde las cosas son más naturales.


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