Ella y Louis resonaban en la habitación, pequeños pasos de baile, ambos se balanceaban de derecha a izquierda siguiendo la melodía de la música. Ella lo miró con ternura, luego reposó su cabeza en el hombro del muchacho. Este suspiró tranquilo. Se sentía relajado en aquel ambiente. La habitación se iluminaba por un par de lámparas de mesa. Una luz tenue y cálida daba sensación de comodidad, los envolvía.
Él empieza a cantar parte de la canción, aunque no sea muy bueno pronunciando el inglés. Ella, ebria de su perfume y calidez lo escuchaba atentamente, para luego seguirle el juego.
Se cortó la luz. Oscuridad total. Silencio total. Ella lo tomó fuertemente y lo abrazó, pero éste trató de desprenderse luego de unos segundos para buscar algo para iluminar. Se escuchaban ruidos, pero él no decía nada.
Ella a pesar de su miedo a la oscuridad trata de ayudarlo, palmeando las cosas para poder ubicarse encontró la ventana. La abrió como pudo y luego abrió las puertas persianas. La luz de la luna entró en la habitación. Ella buscó con la mirada a su pareja. No estaba en ningún lado. Su corazón latía rápidamente. Sin tratar de evitarlo las lágrima empezaron a correr por su rostro.
La luz volvió. Seguía estando sólo ella en esa habitación, que ahora parecía más fría. Apagó la música que había vuelto a sonar. Se recostó en su cama y se durmió.

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