martes, 3 de mayo de 2016

Fideos con salsa de Candela.

Tengo miedo de tener miedo. Sufro de la duda constante, la inseguridad. ¿Qué hago? ¿Qué está bien? ¿Por qué está mal? Dudo constantemente de mis decisiones, me exaspera no encontrar respuestas. Me ponen mal. La inseguridad se me nota, todos pueden verlo. Mi cara inconcientemente se pone roja, soy un tomate andante. De la nada, una pequeña inseguridad, mi cara se tranforma en carne viva. Mi cuerpo arde, me cuesta respirar, trato de que se me pase pero no paro de pensar en que todos lo notaron, que todos saben que me puse nerviosa, saben que no es el calor, que no es maquillaje. Interpretan el por qué, cuando a veces ni siquiera hay razón. Voy a comprar un quiosco y salgo escarlata. Dicen que es genético, pero yo no veo a mi mamá poniendose roja por cualquier cosa. Cuando iba al psicologo se lo conté y no me dijo nada. Como si fuera normal. Hagamos de cuenta que es normal, supongamos que a todos les pasa. Pero eso no significa que yo la pase bien en esos momentos que mal que me pese son constantes. No es algo tierno, es algo horrible, es algo que me da impotencia, me dan ganas de llorar por no poder controlarlo, transpiro, quedo mal, doy pena, ¿Qué es lo tierno de eso?
 Sacando lo físico, lo interno también es jodido. ¿Me tiño el pelo?¿Me quedará bien?¿Me compro ese saxo?¿Me compro un piano nuevo?¿Vendo el viejo?¿Lo invito a salir?¿Lo saludo?
Termino enfrascada en preguntas que deberían ser respondidas al instante, quiero ser segura, pero no puedo. No me sale. Mi disconformidad conmigo misma no ayuda tampoco, pero en general, ¿no debería ser fácil?
Todos somos inseguros en algún punto, pero a veces siento que lo mío va de una manera descomunal.
Tengo miedo de ser vieja y arrepentirme de las cosas que no hice. Tengo miedo a tener miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario