jueves, 5 de mayo de 2016

Es culpa de Candela



Esto es un capítulo de algo que no terminé:



¿Por qué las cosas importantes suceden en un corto tiempo? En lo que tarda en venir un colectivo, disfrutar un café, en lo que se tarda del querer al amar, un gesto, un verso, un parpadeo omnisciente al alma. Es tan corto que apenas nos damos cuenta de lo que vivimos para luego fantasear, sacar hipótesis de lo que hubiera pasado si...

Espero que este café sea un suspiro entre sábanas. Su caballerosidad me incomoda, me hace sentir extraña, valorada, mantiene sus manos ocultas, me mira a los ojos, yo le miro sus labios.

-Es curioso, de pronto no sé qué decir, me sucede a menudo, medito las cosas antes de decirlas y cuando las tengo que decir me quedo munda.

-Si, pero es necesario hablar.

-¿Por qué hay que hacerlo? Tendríamos que vivir en silencio, cuanto más se habla menos significado tienen las palabras.

-Es verdad, sería hermoso, pero es como si ya no se amase, no se puede hacer.

-Las palabras deberían expresar exactamente lo que queremos decir. ¿Acaso nos traicionan?

-Si, pero nosotras también las traicionamos cuando mentimos. Hay que encontrar la palabra justa.

-¿Y cómo se haría si ambos nos traicionamos?

-Usando el tacto, no herir a la otra persona.

-Puede ser...

-Sucede. ¿Ha leído Los Tres Mosqueteros?

-No, pero he visto la película. ¿Por qué?

-Porque verá, tenemos a Porthos que es el mosquetero fuerte, bruto, nunca había pensado en su vida. Su misión era poner una bomba, prende la mecha y justo en el momento en que se va se pregunta cómo es que puede poner un pie delante de otro y caminar. Se queda estupefacto ante la duda. Todo explota y muere. La primera vez que pensó, murió.

-¿Y qué quiere decir con eso?

-Las palabras por más acompañadas que estén bajo un pensamiento exacto y justo, si no están ligada a una acción inmediata, pierden sentido, se desvanecen.

La noche se hizo corta, no hablamos de lo que teníamos que hablar pero las palabras me dieron un significado de placer. Esos 45 minutos no fueron lo que esperaba pero fue mejor opción que estar en una parada llena de dudas. Me dejó su número en un boleto, el viaje vuelta a casa fue una bolsa de gomitas sabor eucaliptu.






No hay comentarios:

Publicar un comentario