Caso extraño sucedió cuando esa mañana de Julio encontraron al perro de Francisco muerto en su cucha, estaba en su pose de siempre: acurrucado y con el hocico entre las patas. Era un perro sano, le gustaba salir y volver a entrar a los 5 minutos, jugar, y subirse a los sillones. Pero así como viene la vida, también se va. Caso más extraño fue cuando los padres de Francisco se despertaron por extraños ruidos que salían del patio a las 3:25am, la misma noche que su mascota había fallecido. El padre se fijo por la ventana del baño a ver qué sucedía, mientras la madre tenía el celular en sus manos para llamar a la policía. Había alguien obviamente. Gerardo va a la pieza del hijo y ve que no está, la cama está tibia todavía, no hace mucho se había levantado. Los dos salen asustados al patio y ven a su hijo cavando en el patio.
Los padres impresionados por su hijo le preguntan qué le pasaba, el no respondía, su cuerpo estaba embarrado, las manos rojas de tanto estar cavando y de sus labios sobresalía su lengua aportando un poco de esfuerzo. Gerardo abrazó a su hijo, lo levantó, lo bañó y se lo llevó a la cama, mientras la madre miraba cómo su jardín había sido destrozado. Antes de volver apagar las luces, el papá le dice a Francisco:
Los padres impresionados por su hijo le preguntan qué le pasaba, el no respondía, su cuerpo estaba embarrado, las manos rojas de tanto estar cavando y de sus labios sobresalía su lengua aportando un poco de esfuerzo. Gerardo abrazó a su hijo, lo levantó, lo bañó y se lo llevó a la cama, mientras la madre miraba cómo su jardín había sido destrozado. Antes de volver apagar las luces, el papá le dice a Francisco:
Todos lamentamos la pérdida de Polo, pero la vida tiene que seguir, ya vas a ver que el mal momento va pasar, cada momento triste nos quita una parte de nuestro corazón, pero ser hombre significa volver a construirlo. Francisco no dijo ninguna palabra, pero se quedó pensando en la parte final de lo que había dicho su padre, pensó hasta dormirse.
Pasaron las noches y Francisco seguía con su pozo, sus padres se levantaban y hacían el mismo acto todos los días. Se empezaron a preocupar y llevaron a su hijo a un psicólogo, el mismo le mostró imágenes, le hizo que escribiera, le hizo preguntas, (que el no contestó), y demás. El diagnóstico fue "Francisco afronta el duelo de su mascota,déjelo seguir hasta que se canse y todo seguirá normal". Los padres, un tanto enojado por pagar para que le dijeran algo que sabían se regresaron a casa. Cenaron raviolones, comieron flan con dulce de leche y se fueron a dormir. A la madrugada Francisco se levanta y sigue con el pozo, ya era grande y profundo, usaba una silla como escalera. La madre se iba a levantar como todas las noches, pero el padre le dijo: deja que siga con lo suyo,un día se va a cansar, hacele caso al psicólogo que es gente que sabe. Los ruidos cesaron y pudieron dormir tranquilamente.
A la mañana siguiente se levantan, van al cuarto de su hijo y ven que no está, tocan la cama, está fría..Van al patio y ven a Francisco tirado en el pozo, muerto, con una nota entre sus manos rojas. La madre empieza a llorar de la manera que solamente lloran las madres, el padre no llora, queda paralizado con una respiración de impotencia, con los ojos fijos al cadaver. Se arrodilla y saca la nota de su hijo,que decía:
Pensé mucho en esa noche que me hablaste, tenes razón con que los malos momentos nos quitan una parte de nuestro corazón. Pero la muerte de mi mejor amigo Polo me lo quitó totalmente y no puede haber una reconstrucción. Ustedes se preguntaran por qué hice este pozo, bueno...es porque en él, al terminar de escribir esta carta voy a enterrar mi corazón.
Pasaron las noches y Francisco seguía con su pozo, sus padres se levantaban y hacían el mismo acto todos los días. Se empezaron a preocupar y llevaron a su hijo a un psicólogo, el mismo le mostró imágenes, le hizo que escribiera, le hizo preguntas, (que el no contestó), y demás. El diagnóstico fue "Francisco afronta el duelo de su mascota,déjelo seguir hasta que se canse y todo seguirá normal". Los padres, un tanto enojado por pagar para que le dijeran algo que sabían se regresaron a casa. Cenaron raviolones, comieron flan con dulce de leche y se fueron a dormir. A la madrugada Francisco se levanta y sigue con el pozo, ya era grande y profundo, usaba una silla como escalera. La madre se iba a levantar como todas las noches, pero el padre le dijo: deja que siga con lo suyo,un día se va a cansar, hacele caso al psicólogo que es gente que sabe. Los ruidos cesaron y pudieron dormir tranquilamente.
A la mañana siguiente se levantan, van al cuarto de su hijo y ven que no está, tocan la cama, está fría..Van al patio y ven a Francisco tirado en el pozo, muerto, con una nota entre sus manos rojas. La madre empieza a llorar de la manera que solamente lloran las madres, el padre no llora, queda paralizado con una respiración de impotencia, con los ojos fijos al cadaver. Se arrodilla y saca la nota de su hijo,que decía:
Pensé mucho en esa noche que me hablaste, tenes razón con que los malos momentos nos quitan una parte de nuestro corazón. Pero la muerte de mi mejor amigo Polo me lo quitó totalmente y no puede haber una reconstrucción. Ustedes se preguntaran por qué hice este pozo, bueno...es porque en él, al terminar de escribir esta carta voy a enterrar mi corazón.

Wow, qué turbio. Es re profundo y genial, pero me dió cosita el final u.u
ResponderEliminar